CASTILLA-LA MANCHA

VEN Y VERAS

La historia de Castilla-La Mancha se remonta al Paleolítico Inferior, continúa en el Paleolítico Medio y en el Superior; así lo atestiguan los numerosos restos encontrados en las cinco provincias.

También, lógicamente, contamos con muestras neolíticas, entre las que cabe destacar por su importancia las cuevas de Alpera, Minateda y Nerpio (en Albacete).

Más numerosos aún son los restos de la Edad de los Metales. Destacan las necrópolis de "campos de urnas" en Cuenca y Guadalajara, al igual que algunos castros y poblados celtibéricos (como el cerro del Bú, en Toledo). También son dignas de mención las pinturas rupestres de Fuencaliente y Almodóvar del Campo (ambas en Ciudad Real) y Los Yébenes (en Toledo), así como la cerámica campaniforme de diversos lugares y la cultura de las Motillas en la zona manchega.

La época y cultura ibérica es muy rica en la región. Quizás la Gran Dama Oferente y la Bicha de Balazote sean las piezas más representativas de esta cultura, junto con diversos poblados y necrópolis.

A comienzos del siglo II a. de C. se produce la llegada de los romanos, y los carpetanos, oretanos,... (primitivos habitantes) son sometidos.

La romanización supone la adopción de la cultura y costumbres de Roma; también trae consigo el mayor desarrollo de las ciudades. Toletum, Segóbriga, Oretum, Consabura, Aibura, Sisapo, irán alcanzando gran importancia y proliferan las obras públicas: murallas, puentes como el de Alcántara en Toledo, termas en Segóbriga (Cuenca), circos, calzadas, etc.

La llegada de los visigodos supone un cierto retroceso, fundamentalmente cultural. Las ciudades, a excepción de Toledo (centro religioso-político), también pierden importancia. Pocos restos conservamos en Castilla-La Mancha de esta época, los más importantes los de la ciudad de Recópolis (Cuenca); la iglesia, para algunos mozárabe, de Santa María de Melque (Toledo) y el tesoro de Guarrazar (Toledo).

A partir del siglo VIII aparecen los musulmanes; la región se transforma y surgen otras ciudades como Cuenca, Vascos, Uclés, etc. El comercio y la artesanía florecen de nuevo, y también las construcciones. Se refuerzan o se construyen nuevas murallas, mezquitas, baños públicos, puentes, etc.

Tras una época  larga y próspera, en la que solo las luchas internas dificultan a veces la convivencia entre musulmanes, judíos y mozárabes (o cristianos), llegamos a finales del siglo XI. Alfonso VI conquista Toledo en 1085 y se abre un periodo en el que casi toda la actual Castilla-La Mancha sufre las luchas entre cristianos y musulmanes que quieren controlar el territorio. Se suceden avances y retrocesos casi continuos de ambos bandos hasta que a comienzos del XIII todo el territorio queda definitivamente en poder cristiano.

Aspecto que hay que destacar muy especialmente es el fenómeno de la repoblación. A medida que se iban conquistando tierras, era necesario traer gente que se instalase en ellas. Unas veces los nobles (caso de Alfonso X que fundó Ciudad Real en 1255), otras la iglesia, y en menor medida el pueblo llano, creaban núcleos de población y roturaban tierras, con lo que los musulmanes ya no pudieron contraatacar con eficacia.

Las Ordenes Militares (Santiago, Calatrava y San Juan) jugaron un papel muy importante, ya que estos monjes-soldados se mostraron muy eficientes en las luchas contra el Islam; a cambio gozaban de grandes posesiones y son ellos quienes fundaron la mayoría de las poblaciones de La Mancha.

Sigue avanzando la Edad Media y las actuales tierras castellano-manchegas, muchas de las cuales siguen siendo frontera con el Islam, no juegan un papel demasiado decisivo en la historia. Toledo, por el contrario, seguirá siendo un centro político y administrativo fundamental, con una actividad mercantil importantísima; con los Reyes Católicos es sede de las Cortes.

Desde el punto de vista monumental, a lo largo de toda la Edad Media se van desarrollando varios estilos arquitectónicos, de los que conservamos innumerables muestras, así:

-Arte Musulmán: Mezquitas del Cristo de la Luz y Tornerías, en Toledo; murallas, etc.

-Arte Románico: las mejores muestras se encuentran en el norte de Guadalajara, en varias iglesias de Sigüenza, Atienza y Molina de Aragón.

Restos de pinturas tenemos en la Mezquita del Cristo de la Luz e Iglesia de San Román, ambas en Toledo, y en la iglesia de Arenas de San Juan (Ciudad Real).

-Arte Gótico: la Catedral de Toledo es, sin duda, el mejor ejemplo de este estilo. También encontramos las Catedrales de Cuenca y Sigüenza (ambas con caracteres protogóticos) y algunas iglesias en las provincias de Guadalajara y Ciudad Real.

Una variante es el "gótico flamígero"; en este estilo destacan San Juan de los Reyes y el Hospital de Santa Cruz (Toledo), y el Palacio del Infantado (Guadalajara).

-Arte Mudéjar (de influencia islámica): destacan las Iglesias de Santiago del Arrabal y Cristo de la Vega (Toledo); San Miguel y Santiago (Talavera) y Santa María y Santiago (Guadalajara); además de numeras torres de iglesias y artesonados repartidos por casi toda la geografía regional.

Otras construcciones, en las que se mezclan elementos góticos y mudéjares, son los puentes, como el de San Martín en Toledo capital y el de Puente del Arzobispo (Toledo); las puertas como la del Sol en Toledo y la de Toledo en Ciudad Real; castillos y palacios, que cada vez van siendo más residenciales que defensivos, como los toledanos de Galiana, Rey D. Pedro o San Servando, Oropesa (Toledo), Alarcón y Belmonte (Cuenca), Cifuentes (Guadalajara),...

De influencia mudéjar junto con otras, son las Sinagogas de Santa María la Blanca y Santa María del Tránsito, en Toledo.

Con el siglo XVI vienen nuevos aires. Aunque Carlos I hace de Toledo la capital de su imperio (y la ciudad sigue siendo un gran centro político y mercantil), pronto viene su declive cuando Felipe II traslada la capital a Madrid. El resto de las actuales tierras castellano-manchegas tampoco pasan por buenos momentos y se va produciendo un importante descenso poblacional como consecuencia de las expulsiones de los judíos (anteriormente, en 1.492) y de los moriscos (en 1609), las epidemias y guerras en Europa y, por tanto, la decadencia de la economía, y de la agricultura en particular, a finales del XVI y durante todo el XVII.

Ya Cervantes en su "D. Quijote" (con la que hizo inmortal y mundialmente conocida a nuestra Mancha) y Fernando de Rojas en "La Celestina" habían recreado la sociedad de la época. Ahora, en el XVII, los escritores Lope de Vega, Calderón de la Barca, Quevedo, Góngora, Santa Teresa, San Juan de la Cruz,... siguen siendo los grandes críticos de una sociedad llena de pícaros que conviven con otros sectores de una religiosidad extremada, como bien queda reflejado en "El Lazarillo".

Termina la época de los Austrias y con el siglo XVIII se instaura la monarquía borbónica. Se llevan a cabo una serie de reformas con las que se intenta una mejora en la economía, y por ende el aumento y bienestar de la población.

Será Carlos III, sobre todo, el que cree varias "Reales Fábricas" (Real Fábrica de Espadas de Toledo, Real Fábrica de Tejidos de Seda de Talavera, Real Fábrica de Tejidos de Guadalajara, Reales Fábricas de Metales de San Juan de Riopar y San Jorge del Río Mundo) que, por unas u otras razones, no produjeron el efecto deseado y la industrialización fue mínima.

España, en general (y nuestra región en particular), no sale de su atraso y solo es una potencia de segundo orden que es invadida por las tropas francesas al comienzo del siglo XIX. En nuestras tierras se desarrollan importantes batallas como las de Ocaña y Talavera.

A los desmanes de los invasores les siguen las desamortizaciones, especialmente significativas en nuestras tierras. La pobreza y la marginación son las notas características de los castellanos manchegos, que ven como su ostracismo se prolonga también a lo largo de buena parte del siglo XX.

La agricultura, ocupación tradicional pierde importancia y muchas tierras quedan abandonadas; todo ello lleva consigo un nuevo descenso poblacional porque las gentes de muchas zonas rurales van abandonando sus pueblos en busca de trabajo en zonas industriales de otras regiones. Tras la Guerra Civil, continúa el éxodo hacia las grandes ciudades y el litoral mediterráneo.

Es en las últimas décadas cuando parece que la región va recobrando vitalidad. La economía y la población castellano-manchega, aunque de forma lenta, se van recuperando y equiparándose cada vez más al resto de las españolas.

Castilla-La Mancha es desde 1982 una de las 17 comunidades autónomas del Estado español. Al igual que su capital, Toledo, vuelve a jugar un importante papel político, administrativo, cultural,...

En cuanto al arte de la llamada Edad Moderna, y centrándonos solamente en el aspecto arquitectónico (nombrar obras escultóricas, pictóricas,... sería ya muy prolijo), nos encontramos con:

- Arte Renacentista: El Palacio Ducal de Cogolludo y el de los Mendoza (Guadalajara) son las primeras obras renacentistas de la región. Pero en nuestro país, este estilo adoptó variantes propias; así:

A) Cisneros: se basa en la mezcla de elementos mudéjares, platerescos e hispanoflamencos. Destacan la Sala Capitular de la Catedral de Toledo y la Capilla de los Urbina en Guadalajara.

B) Plateresco: Caracterizado por la profusa decoración a base de elementos propiamente renacentistas (a veces en edificios de estructura gótica). Destacan la Portada y la Escalera del Hospital, hoy museo, de Santa Cruz, en Toledo; Iglesia de Yepes y Quintanar (Toledo); Iglesia de Villanueva de los Infantes (Ciudad Real); Monasterio de Uclés (Cuenca); Claustro del Monasterio de Lupiana (Guadalajara); Ayuntamiento de Alcaraz (Albacete).

C) Purista: Puerta de Bisagra, Alcázar y Hospital de Tavera, en Toledo; Palacio del Viso del Marqués (Ciudad Real); y también podemos incluir la Plaza Mayor de Alcaraz (Albacete).

D) Herreriano: Ayuntamiento, Convento de Santo Domingo el Antiguo y parte del Alcázar, en Toledo; Fuente de Ocaña (Toledo); parte del Monasterio de Uclés (Cuenca).

- Arte Barroco: con sus variedades Churrigueresco y Rococó. Destacan el Transparente de la Catedral de Toledo, Iglesia de Orgaz (Toledo); Iglesia de San Carlos del Valle (Ciudad Real); Transparente de la Catedral de Cuenca; Palacio del Virrey Manila en Molina de Aragón (Guadalajara); y Plaza Mayor de Chinchilla (Albacete).

- Arte Neoclásico: Puerta Llana de la Catedral, antigua Universidad de Lorenzana (luego sede de la Universidad de Castilla-La Mancha) y Fábrica de Armas en Toledo; Plaza Mayor de Ocaña (Toledo); Plaza Mayor de San Carlos del Valle y Casa del Arco en Villanueva de los Infantes (Ciudad Real); Portada de Santa María de Sigüenza y Fábrica de Paños de Brihuega (Guadalajara); Palacio de los Núñez Robre en Chinchilla (Albacete).

 

 

La Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha está formada por cinco provincias: Albacete, Ciudad Real, Cuenca, Guadalajara y Toledo.

Su situación central en la Península Ibérica hace que limite al norte con Castilla-León y Madrid; al este con Aragón, la Comunidad Valenciana y Murcia; al sur con Andalucía; al oeste con Extremadura.

En su relieve hay que destacar las grandes llanuras y las zonas montañosas. Entre las primeras, la zona de la Mancha es la más extensa e importante (abarca parte de Toledo, Ciudad Real, Cuenca y Albacete); no obstante, hay otras como La Alcarria (al norte), Campo de Montiel y Campo de Calatrava (al sur). Hay incluso algunas "pequeñas depresiones" como la del valle del Tajo (al oeste).

Como sistemas montañosos hay que destacar: el Sistema Central (al norte de Guadalajara y noroeste de Toledo), los Montes de Toledo (entre Toledo y Ciudad Real, que se prolongan por Extremadura y Portugal), la Serranía de Cuenca y los Montes Universales (al este de Cuenca y Guadalajara), pertenecientes al Sistema Ibérico, algunas estribaciones de la Cordillera Subbética, como la Sierra de Alcaraz (al sur de Albacete), y otras como Sierra Madrona (al sur de Ciudad Real), perteneciente a la Cordillera de Sierra Morena.

En nuestra región, los ríos son, en general, poco caudalosos, de régimen irregular y longitud desigual. Los más importantes son:

-El Tajo, que pasa por Toledo y Talavera de la Reina. El Alberche, Guadarrama y Jarama son sus principales afluentes.

-El Guadiana, que nace en plena Mancha; pasa junto a Ciudad Real. Sus afluentes principales son Záncara, Cigüela y Jabalón.

-El Júcar y Segura, más cortos que los anteriores, también tienen parte de sus cursos dentro de Castilla-La Mancha (por las provincias de Cuenca y Albacete).

El clima predominante en nuestra Comunidad Autónoma es el continental, caracterizado por inviernos fríos y veranos secos y calurosos. No obstante, hay algunas variedades en ciertas zonas.

La precipitaciones, no muy abundantes, se producen principalmente en primavera y otoño (a veces de forma torrencial).

Castilla-La Mancha tiene una densidad de población bastante baja (poco más de 20 hab./km2); ésta cada vez se sitúa más en grandes centros de población, quedando así abandonados algunos núcleos rurales, sobre todo en las zonas montañosas.

Los aproximadamente 1.725.000 castellano-manchegos basan su economía en distintas actividades.

La agricultura sigue teniendo una gran importancia; no obstante, los rendimientos continúan siendo escasos, ya que, debido fundamentalmente a los factores climáticos, los cultivos de secano ocupan la mayor parte del terreno. Los cereales (trigo, centeno, cebada y avena), junto con el olivo y la vid son los más extendidos. Poco a poco parece que están creciendo los cultivos de regadío, como las hortalizas, la remolacha, el melón,...

Merecen también mención algunas especies arbóreas y arbustivas que pueblan nuestros montes, como encinas, quejigos, robles, alcornoques, sabinas, romero, jara, brezo,...

La ganadería ocupa cada vez a menos gente. Sin duda es el ganado ovino el más abundante, en las zonas llanas. Le siguen en importancia el caprino y el bovino. Pero cada vez van tomando mayor auge las granjas avícolas y porcinas, e incluso aumenta la apicultura.

La industria aún tiene poca importancia. Se concentra, sobre todo, alrededor de los mayores núcleos de población. Exceptuando la petroquímica de Puertollano (en Ciudad Real), el resto son principalmente de bienes de equipo y de uso y consumo. Podríamos señalar las del mueble, materiales de construcción, cuero, calzado, cuchillera, textiles y las alimentarias (vinícolas y queseras fundamentalmente).

El sector servicios cada vez va teniendo mayor importancia en nuestra economía. Comercio, transportes y, fundamentalmente, el turismo, dan trabajo cada vez a más personas.

Nuestra región, prolífica en ciudades y pueblos con una rica historia, ofrece también paisajes de indudable belleza. Así se pueden complementar turismo cultural y rural de forma excelente.

Dentro de nuestra Comunidad, nos permitimos recomendar algunos lugares que por sus paisajes y monumentos son dignos de ser visitados. Así:

CUENCA: Cuenca (patrimonio de la Humanidad), Belmonte, Tarancón, Mota del Cuervo, nacimiento del río Cuervo, Ciudad Encantada...

GUADALAJARA: Guadalajara, Sigüenza, Molina de Aragón, Brihuega, Embalse de Entrepeñas, zona de la arquitectura negra...

CIUDAD REAL: Ciudad Real, Almagro, Argamasilla de Alba, San Carlos del Valle, Villanueva de los Infantes, Alcázar de San Juan, Valdepeñas, Viso del Marqués, Almadén, Puertollano, Lagunas de Ruidera, Tablas de Daimiel, Cabañeros...

ALBACETE: Albacete, Chinchilla, Hellín, Barrax, Letur, Almansa, Alpera y Minateda, nacimiento del río Mundo.

TOLEDO CAPITAL: Para más información pulse aquí.

TOLEDO PROVINCIA: Para más información pulse aquí.

 

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