DATOS SOBRE SIETE IGLESIAS
Localización Arte Gastronomía
Historia Fiestas Nombre

LOCALIZACIÓN  GEOGRÁFICA

Siete Iglesias de Trabancos está situada al Suroeste de la provincia de Valladolid (54 Km.), perteneciendo a su Audiencia Territorial y a su Diócesis.

Ocupa una extensión aproximada de 60,6 km²., en la pendiente de dos pequeños cerros en el margen derecho de un arroyo, el Arroyo de Reguerón.  Limita con los municipios de: Pollos, Castronuño, Alaejos y Nava del Rey, a cuyo partido judicial pertenece.

En la actualidad cuenta con una población de 641 habitantes, que aumenta considerablemente durante el período estival.  Dicha población presenta la misma problemática que el resto del ámbito rural en Castilla y León: éxodo rural y población cada vez más envejecida.  Aunque en los últimos años algunos jóvenes se quedan en el pueblo o vuelven definitivamente a él, manteniéndose así los sectores productivos que siempre han caracterizado a esta localidad. Sus gentes se han dedicado y se dedican a la agricultura.  El suelo se encuentra ocupado prácticamente en su totalidad por cultivos de secano, superficies de regadío, pastizales en torno al arroyo y algunas zonas de pinares.  Se cultiva trigo, cebada, remolacha, alfalfa, algunas leguminosas (lentejas y garbanzos), girasol y escasamente vid.  En cuanto a la ganadería, es sobre todo lanar y porcina, siendo frecuente y rica la caza de liebres y perdices. Hace tiempo el río Trabancos, que le da nombre y fertilizaba sus tierras, era famoso por sus cangrejos, ahora apenas si lleva agua.

La vía principal de comunicación con las demás poblaciones es la carretera N- 620, que atraviesa el término municipal de Norte a Sur y enlaza directamente Tordesillas y Salamanca.  Existe una carretera comarcal que enlaza con Nava del Rey. Las restantes comunicaciones entre los diferentes puntos del municipio se corresponden con necesidades de tipo agrícola y se realizan mediante caminos.

Tiene además una fuente (de construcción romana, cuyas aguas tienen propiedades diuréticas y que todos conocen con el nombre de La Fuente del Moro.

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HISTORIA

Son escasos los datos que se conservan del municipio de Siete Iglesias.  Los primeros indicios de su existencia se remontan al reinado de Alfonso VI      (1072-1108), cuando este monarca se anexiona las tierras arrebatadas a Almanzor y a su hijo Abd al Malik. La localización del pueblo entre Valladolid y Salamanca y la existencia de las ruinas del torreón o castillo en la atalaya de la localidad, demuestran su primera función militar. En las crónicas de Pedro I en 1354, se hace mención, de la villa, en la que Don Tello y Don Juan de Cerda, se preparaban para luchar con el Rey. Posteriormente Siete Iglesias aparece unida a la figura de Don Rodrigo Calderón, valido del Rey Felipe III.  Don Rodrigo fue Señor de la villa, que más tarde alcanzaría la condición de marquesado.  A la muerte de Felipe III su sucesor, Felipe IV, acusó a Don Rodrigo de diversos crímenes. Ejecutándole en la Plaza Mayor de Madrid en 1621 y  derogando el marquesado.  Sus descendientes conservaron sus posesiones y el título de Condes de Oliva. En 1718, sigue figurando como Señor de la villa de Siete iglesias un descendiente directo de Don Rodrigo Calderón, -Don Pedro Calderón Vargas Camargo - Trejo y Sotomayor, Conde de Oliva, Señor de dicha villa y de su territorio, la de Grimaldo y la Corchuela, y a quien legítimamente corresponde nombrar alcaldes en Siete Iglesias.

Desde finales del siglo pasado hasta hace algunas décadas se conocía a este pueblo, entre otras cosas,  por sus mercados de caballos, mulas y cerdos.  El mercado se celebraba siempre en la Plaza del Rosarillo, antes conocida como la  Plazuela. Llegando a contar el municipio con varias posadas.

 

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ARTE

Como en la mayoría de los pueblos de la zona, se conservan ruinas de una fortaleza por todos conocida como “la atalaya o el torreón” situadas en el extremo Norte de la villa.  Dicha fortaleza pudo estar cercada en su exterior como era habitual en este tipo de construcciones.  Hoy solamente queda un pequeño montículo de ladrillo, piedra y argamasa para atestiguar esta hipótesis.  La parte inferior está recorrida por numerosos subterráneos, que desde la desamortización se han destinado a bodegas. (Estas recorren la mayor parte de la villa y son testimonio de la riqueza vitícola que caracteriza a esta comarca). Sobre este mismo emplazamiento se han encontrado restos arqueológicos de un cementerio situado alrededor de la que fue la Iglesia de Santa María, mencionada ya en citas testamentarias de 1567.

Próximos a este emplazamiento hoy día, se encuentran edificios con tipología de vivienda antigua, que están destinados a pajares, establos o corrales.

La Plaza del Arrabal Grande, de forma rectangular y en torno a la cual se sitúan viviendas  llamadas, “Casas Grandes”, pertenecientes a las familias más adineradas del pueblo.  Una de estas construcciones es una gran mansión con jardín, construida hacia 1870, que incluso posee un pequeño oratorio sin acceso al público. La Plaza Mayor, que posee una vivienda con el único escudo que hace mención al señorío regentado por Rodrigo Calderón, además del Ayuntamiento, como edificios de interés y algunas edificaciones de viviendas tradicionales alrededor.            

La principal obra arquitectónica es la Iglesia Parroquial de S. Pelayo, construida a fines del siglo XVII y que está situada en la parte más alta del pueblo.  Su interior sólo tiene una nave profusamente iluminada, de planta jesuítica y cubierta con bóveda de cañón renaciente.  A los pies, un coro alto y en la capilla mayor una cúpula falsa. Posee cinco retablos barrocos de buena ejecución.  El retablo mayor, de predela y dos cuerpos y columnas salomónicas cubiertas de vides y pámpanos.  Tiene como titular a S. Pelayo, patrón del pueblo y franqueando ambos lados S. Sebastián y S. Isidro.  En el segundo cuerpo, la Asunción de la Virgen entre grutescos.  Posee el retablo seis pinturas en mal estado de conservación. Se comenzó la obra del retablo en 1688 y en 1690 el ensamblador medinense Francisco Martínez de Arce recibe las primeras cantidades por su labor, que concluye en 1697.  En 1726 se dora y jaspea el retablo, haciéndolo el dorador Alfonso de Neira, vecino de Nava del Rey.  Los retablos laterales son de parecida estructura y se cree que sustituyeron a otros de los que no ha quedado el menor indicio.  En un retablito, protegido por cristal, se halla un Nazareno de barba postiza, obra del escultor Francisco de Losada. La espaciosa Sacristía guarda en su interior una preciosa cajonería labrada en nogal.            

Y por último hacer referencia a la Ermita del Cristo del Humilladero, situada a la entrada del pueblo desde la carretera y que actualmente permanece cerrada.  Posiblemente fue construida como edificio exento, incluso alejada de edificaciones futuras, pero hoy en día se encuentra adosada a lo que comenzó siendo el sanatorio, luego escuela y finalmente casa de cultura.  La ermita es de pequeñas dimensiones, construida en ladrillo y con un pequeño retablo central.  Existe la hipótesis de que se encontrase en un camino de peregrinación para penitentes.

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FIESTAS

 La fiesta principal se celebra el 26 de junio.  S. Pelayo,  patrón del pueblo. Las fiestas duran siete días y se inician con la tradicional misa en honor al patrón, para continuar con verbenas, actos culturales y festejos taurinos.

Otras fiestas que se mantienen son: S. Sebastián, festividad que se celebra el 20 de enero y que dura tres días.  En estos tres días se celebra “el día de los casados”,  el 21 de enero. Santa Águeda, el 5 de febrero y que cada año se festeja más debido al continuo aumento de la Cofradía de las Aguederas.  S. José,  y S. Isidro Labrador el 15 de mayo.

 

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SIETE  IGLESIAS,  UN NOMBRE

Este nombre tan singular ha acarreado numerosas conjeturas y no pocas suposiciones.  Pero la idea más generalizada y aceptada es la existencia de siete templos en el término de Siete Iglesias en algún momento de su historia.  Aunque sólo se pueda recurrir a la memoria y tradición popular para recopilar el nombre de todas ellas.  Así hay quien afirma que las siete iglesias eran: Sta.  Cecilia, S. Miguel, Fuente de los Altares, Sta.  María, S. Pelayo, Sta.  Olaya y la Ermita del Cristo del Humilladero.

De todo esto lo único probado históricamente es la aparición de Siete Iglesias en documentos fechados a partir del siglo XI.

 

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GASTRONOMÍA

En los pueblos de la comarca a los vecinos de Siete Iglesias se les conocía como “arroperos”. El mote, aceptado por sus habitantes aún en la actualidad, se debe a la tradicional elaboración de un postre: “el arrope”.  Este se elabora con mosto, “tierra de arrope”, sandía india y calabaza. Debe de haber varias recetas para realizar este producto. Incluimos a continuación la que realiza Domitila Zorita y que nos ha sido facilitada por Carmen Sáez (muchas gracias a ambas).

RECETA DEL ARROPE

INGREDIENTES Sandía india
Mosto de uva
Tierra blanca de cantera
PREPARACIÓN Se echa la tierra en el mosto la noche anterior para que no se "arrecie" o avine el mosto.
Al día siguiente se cuela todo con un tamiz de tela.
ELABORACIÓN Se pone el mosto, ya bien colado, a cocer.
A las dos horas y media, aproximadamente, se echan las tajadas de sandía y se va espumando de vez en cuando, pues suelta bastante espuma.
Tiene que seguir cociendo mientras se remueve a menudo.
Sin dejar de remover, al cabo de cuatro horas, más o menos, se nota que va adquiriendo color caramelo.
Cuando coge la consistencia de una mermelada y ha mermado mucho, se retira del fuego.
Las cantidades de cada ingrediente y la forma de obtener la "tierra de arrope" no nos ha sido proporcionada aún. Si nos enteramos lo incluiremos más adelante.

También se pueden considerar comidas tradicionales las “puchas de S. Sebastián”, que se hacían con harina y migas de chicharrones, rellenándolas a veces de arrope y las “morcillas de pan”, cuyos ingredientes son: pan, cebolla, ajo, orégano y sangre del cerdo.  Elaborándose justo después de la matanza.

 

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