Las setas de la zona

Parasol (lepiota gigante)

Principal 

Venenosas

Clitocibe blanco
Oronja verde
Lepiota mortal
Seta engañosa

Comestibles

Barbuda
Bola de nieve
Boleto anillado
Boleto de pino
Cabeza de fraile
Calabaza
Champiñón amisado
Champiñón silvestre
Níscalo 
Oronja
Parasol
Pie azul
Senderuela
Seta de cardo
Seta de san Jorge

Hábitat:

El relativamente gran tamaño de sus esporas favorece que el viento las transporte a grandes distancias, por lo que el apagador se ha extendido por gran parte del mundo templado y cálido. Es una especie termófila, que se desarrolla bien en la Europa meridional, apareciendo sobre suelos silíceos, como sucede en los encinares y alcornocales adehesados de Extremadura y Andalucía.
En Castilla y León tiene posibilidades en las montañas y llanuras silíceas de la región. Aparece en primavera, y especialmente en otoño, después de las lluvias, aunque también se desarrolla tras las tormentas veraniegas y durante los inviernos suaves. Se localiza en prados, brezales, claros de bosque y matorrales con abundante materia orgánica, así como en las proximidades de rediles y majadas, debido a su marcada saprofilia.
"En La Carballeda zamorana -donde se llama "cucurril" o "cucumiello" al ejemplar muy cerrado, "terrazo" al intermedio y "triguera" al abierto en plenitud-, se declaman estos versos, a modo de sortilegio, para llamar a las setas y propiciar una buena cosecha.
Esto se hacía sobre todo en otoño, en la época de la sementera agrícola, cuando había cierta escasez de alimentos. De hecho, también pulula por estas tierras un aforismo relativo a ello: Sementera cucurrilera, poco pan en Carballeda. Con el se quería expresar la relación entre la abundancia de cucurriles en los años húmedos y lo escasa que se presuponía la cosecha de centeno, ya que se consideraba como requisito necesario para la abundancia de cereal que la sementera fuera seca."

Observaciones:

El apagador, parasol, galamperna o cucurril  es un hongo grande, alto, con un pie esbelto, de entre 10 y 40 cm, que destaca sobre el suelo. El sombrero alcanza entre 10 y 30 cm; es ovoide al principio, después aplanado y con un mamelón central; tiene una clara forma aparasolada o de sombrilla; de donde le viene el nombre de "parasol". Su cutícula es gruesa, parda, fragmentada en escamas de colores más oscuros. Las láminas son libres, blancas o levemente amarillentas, muy juntas.
El pie, esbelto, está recubierto de unas típicas manchas marrones jaspeadas, que forman bandas de serpiente. Cuenta con un anillo doble, móvil, blanco en la parte superior y amarronado en la inferior, la cual se hace bulbosa. Su carne es tierna y blanda, con un cierto sabor a avellana o nuez.
Se puede confundir fácilmente con la Macrolepiota rhacodes, caracterizada por tener el pie liso y más corto, las escamas mayores y una carne que enrojece al corte. Pero también ésta es de excelente comestibilidad.

Álvaro Rubín García