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DON QUIJOTE
Don Quijote constituye el modelo del hombre noble,
idealista y bondadoso, pero enajenado en todo lo referente al mundo
caballeresco a causa de sus lecturas. La locura de don Quijote muestra
aspectos o fases diferentes. En la primera salida don Quijote deforma la
realidad, la ve como caballeresca, y además sufre un desdoblamiento de
personalidad. En la segunda salida no hay desdoblamiento de personalidad,
pero don Quijote transforma la realidad que, en su mente, se convierte en
caballeresca. En esta parte de la novela no ocurre nada inverosímil ni
extraño, la fantasía está en la mente del protagonista. En la tercera
salida el protagonista ve la realidad tal como es, pero los otros
personajes le engañan y le convencen de que no ve el mundo caballeresco a
causa de los encantamientos.
SANCHO PANZA
Sancho representa al hombre llano, con una enorme
sabiduría popular, práctico y materialista. Pero al mismo tiempo es
crédulo y, a lo largo de la obra, sufre un proceso de quijotización;
por eso propone a su amo, ya moribundo, imitar el estilo de vida de los
pastores literarios. Uno de los mayores aciertos del Quijote es el
lenguaje de Sancho Panza: un lenguaje vivo, popular y enriquecido con
numerosos refranes.
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