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Aprovechando esta conmemoración del VIIIº
centenario, se invita a todo el mundo a visitar este
pueblo, antigua villa de Rueda, donde podrán admirar la
arquitectura románico-gótica de la iglesia de Santa
María, con sus enigmáticos capiteles y figuras y
grabados en piedra, y unos pocos restos del antiguo
recinto fortificado. Desde Rueda mismo gozarán de una
impresionante vista de la feracísima ribera del río
Esla (antiguo Astura) y de los pueblos situados en ella,
con sus arboledas, prados y huertas. En los contornos del
pueblo podrá el visitante ojear la magnífica fuente de
piedra de arco romano, subir a la Atalaya y a Cueto
Redondo, atravesar el robledal de la Mata y bajar por el
valle Carbajal (donde se encuentra la famosa Fuente de
las Doncellas) y, asimismo, llegar a la cueva de la
Caseeta (catalogada como neolítica) y pasear por el
arbolado Soto, orillas del Esla y del Charcón. En todos
estos lugares hallará, entre límpidos aires, la paz que
prodiga la Naturaleza, y con facilidad percibirá el
espíritu la remembranza de tiempos pretéritos, más
gloriosos que los actuales.
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El rey Alfonso Fernandi,
que siempre fue vencedor,
en esta villa de Rueda
hizo la repoblación,
un alcázar en el castro,
dos iglesias y un alfoz.

Demás, otorgó a la villa,
para siempre, por blasón
los armiños de los Froila
y cruces alrededor.
¡Viva la villa de Rueda!
¡Viva el Reino de León!
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RUEDA DEL
ALMIRANTE, habitada ya durante la Edad Paleolítica, se
asienta sobre un castro de impresionante altura, donde se
batieron astures y romanos allá por el año 25 antes de
Cristo. Algunos autores dignos de crédito conjeturaron
que don Pelayo había llegado a Rueda en alguna de sus
incursiones. Castro Rueda o Roda fue repoblada por
Alfonso IX de León, llegando a haber en ella tres
iglesias y un recinto amurallado con guarnición
permanente. En el Tratado de Valladolid (27 de junio de
1209) Alfonso IX de León cedió a doña Berenguela el
señorío de Rueda, y así esta villa se convirtió en
garantía de paz con Castilla. En 1355 las huestes del
rey Pedro I pusieron sitio a Rueda, sin conseguir
tomarla, cuando todavía era "una muy buena villa
que es en tierra de León", según el cronista Pero
López de Ayala. Desde el siglo XV al XVIII ostentaron el
señorío de Rueda los Almirantes de Castilla, y luego
pasó al ducado de Alba. En los citados siglos
pertenecieron a la villa y Tierra de Rueda los siguientes
pueblos:
Rueda, Villalquite, La Aldea del Puente, Sahelices del
Payuelo, Villamondrín, Quintanas de Rueda, Valdepolo,
Villaverde la Chiquita, Quintana del Monte, Villahibiera,
Herreros, Llamas, Sahechores, San Cipriano, Cubillas,
Vega Monasterio, Quintanilla, Palacios, Santibáñez,
Carbajal, Villacidayo, Villanófar, Gradefes, Nava de los
Caballeros, Valdehalcón, Garfín, San Bartolomé,
Valporquero, Cerezales, Cañizal, Valduvieco, Mellanzos,
Santa Olaja de Eslonza, Villarmún, Vallejo, San Miguel
de Escalada, Valdabasta, Cañones, Casasola, Cifuentes y
Valdealiso.
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