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una interesante página sobre La Abejuela
diseñada por nuestro paisano Juan Carlos Pérez. Tiene interesantes enlaces a
otras páginas de la comarca, incluida la nuestra. ¡ENTRA!
HERALDICA:
"De plata, con un escusón con el acuartelado de Castilla (de gules, con un
castillo de oro, mazonado de sable y aclarado de azur) y León (de plata,
con un león rampante de púrpura, sin coronar pues así lo usaron
Fernando III y Alfonso X). Sumado de una cruz de Santiago de gules. Acompañado
de dos azucenas. Al timbre, corona real cerrada española".
Situada
sobre un peñón, y dominada por elevados cerros que le resguardan de los
vientos S. y O., la combaten los de las demás direcciones principalmente el N.
Su clima es frío y las enfermedades más comunes, fiebres intermitentes y
dolores de costado. El terreno en lo general es de buena calidad, casi todo de
regadío, fertilizado por las aguas de las muchas fuentes que brotan en el término
y en la población; entre ellas, una cuyas destilaciones forman un arroyo que
atravesando por un peñón minado, sirven para regar una partida de terreno que
llaman la mina; además bañan el término el Segura y el Taibilla, formando
este último la línea divisoria de las jurisdicciones de Nerpio y Yeste con
Letur; hay montes poblados de encinas, sabinas, albares, pinos y otras matas de
monte bajo; prados naturales para pastos del ganado vacuno y dos dehesas
denominadas Iznar y Peña del Moro '.
Está situada en
un hermoso paraje de la sierra, a cuya belleza aluden las Relaciones Topográficas
de Felipe II en 1578: "Pueblo fresco y deleitable, alegre y de mucha agua y
frescuras, de yedras y bidarras y zarzas y otros muchos que no son de
fruto".
Esta villa
perteneció a la Orden de Santiago, dentro de la Encomienda de Socovos, trás su
reconquista en el siglo XIII. Bajando por las cuevas de la calle de las Eras que
tienen nombres como "Llanico Perales", "Cueva del Moro
bien", "Charco Pataco'.... entre las cuevas, el agua cae hasta llegar
a las huertas. Desde los miradores el paisaje se abre en el cortado de roca
hacia el valle. Viejos molinos y manantiales rodean el término y un reciente
paseo periurbano por la base del acantilado en el que se asienta permite al
viajero apreciar en toda su magnitud la belleza de un enclave único.
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