Este año ha sido declarado por la UNESCO año mundial de las matemáticas, lo que seguramente no haga mucha gracia a una buena parte de los alumnos obligados a tratar diariamente con tan seria señora. Y como no es cosa en esta revista de ponernos serios, procuraremos mostrar que las matemáticas también tienen su lado amable.
Así que empezaremos por dos conocidos acertijos que tienen que ver con las matemáticas y que esperemos que os entretengan y os hagan pensar un poco.
EN EL DESIERTO.
Nota:
Este problema apareció
por primera vez en una obra árabe del siglo XIII.
Llegaron a un oasis dos beduinos, Musa y Masa, que venían del desierto. Se disponían a almorzar cuando vieron aparecer a un peregrino con cara de hambre, movidos a compasión decidieron repartir sus pertenencias. Musa tenía cinco panes y Masa tres. Sacaron los ocho panes y los repartieron entre los tres, comiendo todos lo mismo. Al final el peregrino dijo agradecido: “Por las barbas del Profeta, yo, que tantas veces he comido en bellos palacios, jamás hallé tanto placer como hoy. Así que os pagaré con generosidad” y les dio ocho monedas de oro, a la vez que desaparecía.
Masa se apresuró a coger tres monedas, diciendo: “Como he puesto tres panes, estas monedas son para mí”. Pero Musa le replicó: “Masa, no me gusta tu reparto, lo justo es que yo me lleve más de las cinco que me has dejado”.
¿Quién tenía razón?
CAPERUCITA
Y EL RÍO
Iba
Caperucita a casa de su abuelita. Naturalmente iba con un lobo
del bosque. Pero, a pesar de lo que se haya dicho, el lobo no comía niñas
ni abuelas, el problema es que sí le gustaban los corderos, y Caperucita
llevaba un cordero para que lo cuidase el guardabosques. También llevaba una
berza para la abuela que estaba a dieta. La cosa no era fácil, porque
Caperucita tenía que estar muy atenta para que el lobo no comiera al cordero,
y, por si fuera poco, también
tenía que estar vigilando al cordero porque, si se descuidaba, se zamparía la
berza.
De modo que Caperucita iba con sus tres compañeros de viaje y con todo el cuidado, pero héteme aquí que llegó a un río caudaloso que no se podía pasar más que utilizando una pequeña barca. Un señor que pasaba por ahí y era entendido en barcas y ríos le dijo a Caperucita:
-Has
de saber, buena niña, que en la barca sólo cabes tú y una de las tres cosas
que llevas. De forma que tendrás
que
llevarlas de una en una.
El
lobo y el cordero protestaron porque ellos no eran cosas. Sin embargo, la berza,
más tímida, no dijo nada.
Caperucita
les mandó callar a todos y dijo: “Bueno, pasaré yo primero con el lobo que
es el que más guerra está dando, y luego volveré a por los demás”.
Sin
embargo, el señor le previno: “Buena niña, o mucho me confundo, o el cordero
se comerá la berza en un periquete, claro que si te llevas la berza el lobo se
comerá al cordero”.
“Vaya,
pues sí es un fastidio. No podré pasar...”, dijo Caperucita.
El
señor se puso a pensar y al rato sonrió: “Ya lo tengo, ya sé cómo pasarás”.
En
efecto, siguiendo sus instrucciones, Caperucita consiguió pasar el río.
¿Podrás
averiguar cómo lo hizo?
LAS
MATEMÁTICAS Y EL ARTE
Todos
sabemos que las matemáticas son importantes para la ciencia, así no se puede
concebir la física o la tecnología sin una buena dosis de matemática, pero
también es verdad que el arte, por raro que parezca a muchos, también hace uso
de ellas.
La
música, por ejemplo, nació casi como una rama de las matemáticas. Las
culturas antiguas sabían perfectamente que la relación que existe entre los
sonidos de la escala es de naturaleza matemática. Con el tiempo eso no ha hecho
sino confirmarse, y, se puede asegurar, que la música es en gran medida matemática
que suena.
De
la pintura puede afirmarse otro tanto, pues la perspectiva no consiste sino en
la organización con sencillas leyes geométricas de la disposición de los
elementos.
En
la arquitectura eso todavía es más evidente. En nuestra ciudad tenemos un
ejemplo elocuente: La catedral. No hace falta ser un gran matemático para
apreciar todo el entramado geométrico de sus bóvedas, por no hablar del
crucero, auténtica exhibición de formas geométricas.
Así
comprobamos que la imaginación y el arte no sólo no están reñidas con las
matemáticas, sino que las utilizan a cada paso.
Incluso
la poesía que parece tan lejos de los números los usa para medir estrofas y
versos, y, sí alguien tiene dudas, ahí va un ejemplo.
POESÍA
CON CUENTAS
- ¿Qué
te cuentas?
-
Que tengo que hacer estas cuentas.
- Lo
que tú tienes es cuento.
-
Vaya, perdí la cuenta al hablar.
- Me
aburro de tanto contar.
-
Pues cuenta un cuento.
-
Conmigo no cuentes.
-
Entonces, cuenta estos versos.
- Déjame
ver... así son nueve.
- Al
llegar a diez está completo.
LAS MATEMÁTICAS NO SON
RUTINARIAS
Uno
de los problemas que tiene la enseñanza de la matemática es que tanto los
alumnos como los profesores nos acostumbramos a hacer las cosas siempre del
mismo modo, y por eso acabamos pensando que la matemática es siempre aburrida y
rutinaria.
Tomemos
un ejemplo bien conocido de todos: la multiplicación. Si alguien nos pide que
multipliquemos dos números, diremos: Vaya aburrimiento.
Sin
embargo, a lo largo de la historia se han ideado otras formas de hacerlo. Aquí
van algunas.
Multiplicación
al estilo Egipto:
En
el antiguo Egipto diseñaron un sistema muy curioso para multiplicar. Pondremos
un ejemplo: Supongamos que queremos multiplicar 112´21
Lo
primero que hacemos es ir multiplicando el primer número por 2, a la vez que
dividimos el segundo por 2. Si la división no es exacta nos quedamos con su
parte entera
|
* |
112 |
21 |
|
|
224 |
10 |
|
* |
448 |
5 |
|
|
896 |
2 |
|
* |
1792 |
1 |
Una
vez hecho esto, señalamos con un asterisco las filas en las que la división
que hacemos inmediatamente después no es exacta, y también señalamos con
asterisco siempre la fila en la que llegamos al 1.
Ahora
lo único que tenemos que hacer es sumar los números de las filas señaladas:
112
448
+1792
2352 que es el resultado
deseado.
Multiplicando con los dedos
Ahora
veremos un método curioso que se puede utilizar para ayudar a ese hermano pequeño
que no se acuerda bien de la tabla de multiplicar. Vale
para multiplicar dos números que estén entre 5 y 10 (este sistema ha
sido utilizado durante siglos en algunas partes del mundo).
Pondremos
un ejemplo: queremos multiplicar 6 ´
8.
Registramos
los números de la siguiente forma, levantamos tantos dedos como nos indique el
número quitando 5.
En
nuestro ejemplo, levantamos 1 dedo de una mano y 3 de la otra.
Lo
que queda es muy fácil: Para la cifra de las decenas contamos los números
levantados: 1+ 3.
Para
la de las unidades multiplicamos los dedos sin levantar en cada mano, en nuestro
caso: 4 ´
2 = 8
Basta
con unir los dos resultados: 48
Ahora
una pregunta: ¿Podrías justificar los
métodos explicados?
SOLUCIONES:
EN EL DESIERTO: Como los tres comieron lo mismo, tocaron a dos panes y dos tercios cada uno. Eso quiere decir que, de lo que comió el peregrino, sólo un tercio era de Masa y lo restante (dos panes y un tercio) eran de Musa. Teniendo en cuenta que el peregrino pagó una moneda por cada tercio de pan que se comió lo justo es que Musa se lleve siete monedas y Masa sólo una.
CAPERUCITA Y EL RÍO. Primero hay que llevar al cordero, después se vuelve a por cualquiera de los otros dos, por ejemplo, a por el lobo. Una vez llevado el lobo a la otra orilla hay que regresar con el cordero. En el tercer viaje se lleva la berza, por último se vuelve a recoger al cordero.