(Cuento ganador del concurso de escritura de Navidad)
En
un condado del norte de Europa llamado Escocia, donde los inviernos son fríos y
silenciosos y apenas el sol muestra sus tristes rayos de luz por las noches que
languidecen y renacen bajo las sombras, existía el lugar más maravilloso del
mundo. Aún recuerdo, casi con anhelo, sus paisajes recorridos por verdes prados
que aún existen en mi imaginación, y que un día logré sentir. Hoy sólo
queda la añoranza de esa maravillosa tierra de Escocia.
En medio de todo aquello vivía yo, triste y alegre a la vez, por los
sentimientos emanados por aquel lugar en el que conocí. La Navidad. Por primera
vez pude comprender que lo que realmente me hacía feliz en la vida era algo más
que aquellos paisajes que añoraba en mis sueños; era la pobreza que envolvía
mi ser y que llegaría algún día a convertirse en la ilusión de mi vida. El
calor de mi familia era suficiente para comprender el cariño que sentía por
las pequeñas cosas que me brindó una noche de Navidad.
Una vez mis sueños se hicieron realidad y con ellos el mundo cambió, de
tal forma que todo aquello que era negro se convirtió en blanco. No era
realidad, pero en mi corazón el sueño se desbordaba y la ilusión se convertía
en verdadera. Yo era la esperanza sin nombre, sin identidad, porque todo aquello
que forma parte de nuestros deseos, rara vez puede llegar a convertirse en
realidad.
Cuando desperté y me encontré tendida en aquellas verdes colinas de
Escocia cubiertas por la nieve, volví a ser consciente de que mis pensamientos
formaban parte de mis sueños. Yo era la niña que sí tenía nombre, y que
quiso cambiar el mundo para que la Navidad llegase a tener un significado para
mi vida, porque todavía no he podido alcanzar la cima de aquella montaña que
une el cielo con la tierra de mis pensamientos.
Nuria Sanz de Frutos
2º FP2 LABORATORIO “A”
Dibujo ganador del Concurso de Navidad
"Navidad, un sueño en la Tierra"
Mª Luz Martínez González
2º FP2 Química - Alimentación