MARÍA ZAMBRANO

La filósofa y escritora veleña María Zambrano Alarcón, presencia indiscutible en el pensamiento filosófico español moderno, dejó una magnífica obra uniendo poesía y pensamiento.

Nació en Vélez-Málaga el 25 de abril de 1904, hija del pedagogo Blas José Zambrano. Tan sólo permanecería tres años en su tierra natal ya que su familia se trasladó a Jaén y luego a Segovia, ciudad donde María cursó el bachillerato y a la que años después dedicaría un importante ensayo, y donde su padre era contertulio y colega de Antonio Machado, siendo profesor de la cátedra de Gramática Castellana en la Escuela Normal de Magisterio.

Tras doctorarse en Filosofía y Letras por la Universidad Central donde fue alumna de Ortega y Gasset, García Morente y Xavier Zubiri, comenzó a publicar sus primeros ensayos en la Revista de Occidente, precisamente de la mano de Ortega, y se inició en la docencia como profesora auxiliar de Filosofía en la Universidad Central y como profesora del Instituto-Escuela.

Entre 1930, fecha en que publica su primera obra, Horizonte del Liberalismo, y 1936, en que contrae matrimonio con el historiador Alfonso Rodríguez Aldave, María organiza reuniones en su casa de la plaza del Conde de Barajas que se convertirían en uno de los más intensos focos culturales de la vida nacional. En Horizonte del Liberalismo continua la línea trazada por su padre en un artículo publicado en 1919, y donde la lucha por la vida y la lucha de clases, principio y consecuencia respectivamente de la economía liberal, impiden la realización de los postulados espirituales del liberalismo. Sólo la democracia económica puede neutralizar el materialismo que conlleva el liberalismo económico, presentando como alternativa un liberalismo cultural: "Reconozcamos la esclavitud económica y no nos importe ser esclavos de la necesidad -que bajo una u otra forma siempre ha de pesar sobre nosotros - para ser libres en nuestro orbe propio". Este reconocimiento, impuesto en cierto modo por la realidad histórica imperante entonces en Rusia ó Italia, no le hizo a María Zambrano abdicar de su sentido de la libertad. Contribuyó como su maestro Ortega a la llegada de la Segunda República en 1931, y figuró con Machado entre los más destacados intelectuales antifascistas durante la guerra civil.

La guerra civil la llevó a Chile, al ser nombrado su marido segundo secretario de la Embajada. En este país publicó Los intelectuales en el drama de España, replicando con gran aspereza al diagnóstico que, ya a salvo en París, el doctor Marañón emitió sobre las causas de la guerra. Regresó en 1937 para residir en Madrid, Barcelona y Valencia. En esta última ciudad se incorporaría al grupo que editaba Hora de España, trabando amistad con personalidades como Emilio Prados, Ramón Gaya y Juan Gil Albert, publicando diversos ensayos y artículos.

En Enero de 1939 pasó a Francia, e invitada por la Casa de España en México, fue a enseñar Filosofía a la Universidad de Morelia. En este año publicaría Pensamiento y poesía en la vida española, y Filosofía y poesía, que dan la clave de su modo de pensar, de su método de meditación.

Posteriormente se traslada a Cuba, país en el que residiría durante trece anos (1940-1953), impartiendo clases en la Universidad de La Habana y en el Instituto de Altos Estudios e Investigaciones Científicas. También dictó cursos en la Universidad de San Juan de Puerto Rico.

El pensamiento vivo de Séneca (1944), introducción a una antología del cordobés, y donde Zambrano escribe que la filosofía española, no la filosofía de oficio sino la filosofía de la vida, se ha nutrido por partes iguales de platonismo y estoicismo: el platonismo, dice, " ha enlazado a menudo con la religión y con frecuencia por vias de heterodoxia, especialmente con la forma mística, el estoicismo, por el contrario, ha sido de pensamiento laico. (...)". Ese estoicismo español tiene a su vez dos vertientes, la culta, que es la del desengaño y el suicidio; y la popular, que es la del que toma la vida "con filosofía", es decir, con resignación, con ironía, con serenidad."

El periodo americano del exilio, dominado por dos hechos decisivos: la muerte de su madre, en 1946, y su separación, un año más tarde.

Instalada en Roma en 1953, dio a conocer sucesivamente una serie de obras fundamentales:

Colaborando asimismo en revistas de la época tan importantes como Botteghe Oscure, Insula o Papeles de Son Armadans.

En 1964 se traslada a Francia, viviendo en una vieja casa de campo en un bosque del Jura, con vistas al lago Ginebra y al Mont Blanc. dando comienzo una etapa de su vida de gran producción intelectual:

Beneficiaria de una beca de la fundación Fina Gómez de Venezuela mantiene colaboración asidua con revistas como La Torre, Papeles de Son Armadans y Revista de Occidente donde antes de recogerse en libros aparecen sus ensayos sobre Edipo, Antígona, Kafka y Dostoyeski.

En 1978 cambia su residencia a Ferney Voltaire, Suiza, donde vive hasta su regreso definitivo a Españna, que tendría lugar en 1984, y una vez que vence sus temores de volver a una España cuya realidad teme que no coincida con la realidad de la que ella es depositaria, tras 45 añnos de ausencia.

Premios y reconocimientos:

María Zambrano, fallecida en Madrid en 1995, fue uno de esos seres que sólo viven para descifrar el sentimiento. A la poesía y la filosofía les otorga la virtud de objetivar la verdad buscada, de mostrarla a sus destinatarios y de iniciar a quien esté dispuesto a vivir en ellas.