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Marco geográfico
Historia y Arte
Costumbres, fiestas  y otros aspectos

Fuente: VILLAFRANCA DE LOS BARROS
Un pueblo extremeño en el corazón de "Tierra de Barros"
Autores: Antonio Chacón Montanero, Antonio Gálvez Sánchez y Juan García Martínez.
 
VILLAFRANCA de los BARROS
MARCO GEOGRÁFICO
Situada en pleno corazón de Extremadura,entre las Vegas del Guadiana y las Sierras del Sur, se encuentra la Tierra de Barros, una de las comarcas de personalidad más acusada y representativa de la región. Linda por el SW con las Sierras de Monsalud, Salvatierra y Feria, que la separan de las posesiones del antiguo Señorío de Feria, y por el NE con la Sierra de Hornachos que establece la divisoria con La Serena. Hacia poniente se prolonga hasta la línea de Los Entrines, solapándose por levante con la Campiña de Llerena, a través de Calzadilla, Usagre y Llera según términos no siempre precisos.
Su paisaje, predominantemente llano, está constituido por suelos arcillosos muy aptos para el cultivo de secano, de tonalidad fuertemente rojiza que justifica la denominación del territorio. El clima se distingue por las elevadas temperaturas y la escasa pluviosidad. Sus excepcionales condiciones de fertilidad y el esmerado trabajo de su naturales hace que la Tierra de Barros haya sido tradicionalmente zona de extraordinaria pujanza agrícola.
 


 
 
 
 
Vistas panorámicas de Villafranca

La práctica totalidad de su superficie se cubre de enormes campos de cereales, olivos, y sobre todo viñas, ordenados con exacta regularidad. Progresivamente la vid ha ido desplazando a los hasta poco inmensos trigales, para constituirse en la actualidad en el cultivo hegemónico y base principal de la actividad económica de la zona, a través de un completo proceso de producción y elaboración que culmina en los afamados aceites y apreciados caldos y vinos de alta calidad, que en enorme cantidad tienen su origen en la comarca.
Poblada desde época remota, como patentizan los numerosos testimonios aflorados en el área correspondiente a las épocas prehistóricas, prerromana y romana, la comarca alcanza su mayor florecimiento y significación tras su ocupación a los árabes por los cristianos en el Siglo XIII, época en que el territorio se dividió entre las jurisdicciones de la Orden de Santiago y el Señorío de Feria. En la primera se integraron Almendralejo, Villafranca, Los Santos de Maimona, Fuente del Maestre y otros núcleos, pasando a posesión de los Suárez de Figueroa, Villalba, Solana, Santa Marta y Corte de Peleas. Históricamente, pues, la comarca de Barros, unitaria como pocas de la región en el aspecto geográfico, se reparte entre las dos demarcaciones jurídicas más poderosas de Extremadura.

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HISTORIA Y ARTE

 
Son muchos los autores, eruditos e investigadores los que nos acercan a los orígenes y al verdadero qué de la realidad que cada día vivimos. Por citar algunos, destacamos, entre otros, a José Cascales Muñoz, que en 1.904 nos daba a conocer sus Apuntes para la Historia de Villafranca de los Barros, reeditados en 1.982; a Antonio de Solís y Sánchez Arjona con su Villafranca en la Historia (1.982); a Manuel Garrido Santiago con su estudio sobre Arquitectura religiosa del siglo XVI en Tierra de Barros (1.983), con importantes referencias sobre el Arte en nuestro pueblo; y por último, a Alonso Rodríguez Díaz que ha estudiado los restos arqueológicos de Los Cortinales (Edad del Cobre) y el poblamiento romano de buena parte de la comarca de Tierra de Barros.
LOS CORTINALES. En nuestro pueblo, existe un poblado de la etapa final del período Calcolítico en el lugar conocido por "Los Cortinales". La existencia de este yacimiento arqueológico fue conocida a partir de la construcción de los depósitos de agua que desde hace aproximadamente veinticinco años abastecen nuestro pueblo. A pesar de que dichas obras dañaron gran parte del yacimiento, se conservaron algunas zonas intactas que permitieron en 1.984 y 1.985 llevar a cabo una campaña de excavación arqueológica dirigida por la Dra. Dña. Milagros Gil-Mascarell Boscá y Alonso Rodríguez Díaz, ambos del Departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Extremadura.


Resultado de las excavaciones. Los resultados pueden resumirse en la aparición de una serie de fosas excavadas en un suelo de tipo calizo muy compacto, cuya función es difícil de precisar aún. Sin embargo, según los citados arqueólogos, algunas de estas fosas pudieron estar destinadas a viviendas y otras a lugares de almacenamiento de granos, silos, según las formas conservadas. Las primeras son de planta circular u oval y de escasa profundidad. Sobre ellas iría una cubierta vegetal de la que tan sólo se han conservado trozos de barro con improntas de ramaje. Por su parte los posibles silos muestran perfiles acampanados y su profundidad es mayor. Los materiales cerámicos aparecidos en estas fosas son muy parecidos a los de "La Pijotilla" (Badajoz), y nos remiten a una etapa final  del Calcolítico, aproximadamente entre 2.000 y 1.800 antes de Cristo.


La aparición de huesos animales, los posibles silos y la proximidad de una mina de cobre abandonada apuntan hacia una economía mixta, basada principalmente en la agricultura, la ganadería y posiblemente la minería. Este último aspecto no ha sido comprobado aún por no haber aparecido ningún fragmento metálico durante la excavación, pero no se descarta su presencia dado que la superficie excavada hasta el momento es muy reducida.


ARTE

 
Sin duda alguna la Historia del Arte en Villafranca está apoyada en tres importantes pilares que constituyen una interesante aportación al panorama artístico comarcal y regional. Dichos pilares son: la Iglesia Parroquial de Ntra. Señora del Valle, su platería y la ermita de Ntra. Señora de la Coronada. La construcción de la Iglesia Parroquial de Ntra. Señora del Carmen es relativamente reciente y prácticamente carece de interés artístico.

 

Portada del Perdón (Parroquia del Valle)

Ermita de la Coronada


 
Manuel Garrido sitúa la arquitectura de nuestro pueblo en un ámbito comarcal, de férreo control por parte de la Orden de Santiago, donde la penetración de las corrientes artísticas es lenta y en bastantes casos suelen mezclarse en una misma obra distintos estilos. Así, lo plenamente renacentista no se pone en práctica hasta la mitad del siglo XVI.
 
Los cánones Renacentistas conviven con elementos góticos, produciendo obras de estilos mixtos e indefinidos, con cierta tendencia arcaica. Todas estas obras manifiestan influencias salmantinas en planes arquitectónicos, pero no ocurren igual en la cuestión decorativa, donde la influencia andaluza, es clara.


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OTROS ASPECTOS

 
FOLKLORE
En Villafranca, al igual que en gran parte de la región extremeña, salvo excepciones, es difícil hablar de un folklore propio. Esta pobreza cultural sólo es explicable por la inexistencia de una voluntad colectiva para perpetuar determinadas costumbres que pudieran existir, limitándose a imitar los patrones que nos llegaban del exterior, principalmente de Castilla y Andalucía.
FIESTAS POPULARES
En nuestro pueblo las fiestas populares han ido, casi en su totalidad unidas a las celebraciones religiosas, siendo prácticamente inexistentes las de carácter pagano.
De las fiestas religiosas se pueden destacar por sus especiales características la del Domingo de Resurrección y la de San Isidro Labrador; ambas incluyen festejos con salida de la población hacia diversos puntos del término municipal. Proliferan en estas celebraciones multitud de cancioncillas, que aprovechando músicas foráneas, se repiten a través del tiempo.

 
 
(Camino de San Isidro)
(Ermita San Isidro)
A LA IDA

"La cuesta arriba subimos,
la cuesta abajo bajamos,
y en lo alto, San Isidro,
donde todos descansamos".

A LA VUELTA

"Venimos de San Isidro
de comernos un borrego,
si no lo quieres creer
aquí traemos los cuernos".

(Cancioncilla popular)
Coincidiendo con el Domingo de Resurrección se celebraba un mercado de ganado que llamaban "Aleluya".
Del resto del santoral, múltiples celebraciones: la Cruz de Mayo, la Virgen del Carmen, del Pilar, de la Coronada, de Agosto, San Antonio,  etcétera, no revisten especial interés.
Destaca como dato curioso la celebración del Día de los Difuntos y Todos los Santos. En estos días casi todos los villafranqueses salen de visita al cementerio y comen la "chaquetía". Se le da el nombre de chaquetía a la comida que se lleva en una cesta de mimbre: higos, bellotas, castañas, nueces, manzanas, bollas. Tiene su origen en que los monaguillos recogían higos, nueces, etc., para luego comérselos mientras tocaban las campanas, desde la tarde de "Todos los Santos" hasta pasado el "Día de los Difuntos".
COSTUMBRES Y TRADICIONES
Se recogen en este apartado algunas de las costumbres y tradiciones de nuestro pueblo. Algunas ya desaparecidas.
El día 7 de diciembre por la noche salían los muchachos con campanillas y esquilas recorriendo las calles. Quizás se tratara de recordar que en tiempos lejanos, debido a un fuego, los bueyes de una quintería aparecieran en las calles del pueblo. Puede que se trate también de una reminiscencia de las fiestas de acomodo de los boyeros.
El Domingo de Resurrección se celebra la procesión de los "Abrazos". La originalidad radica en la forma de hacerla: Las dos imágenes, la de la Virgen y la del Cristo, recorren caminos distintos para confluir en un punto donde simulan los abrazos, entre el alboroto de la multitud y los acordes del himno nacional.
El primer Viernes de Marzo se tiene por costumbre ir a pedir "Las tres cosas" a la imagen del Nazareno que se venera en la ermita de la Coronada.

 
 
El primer Viernes de Marzo
muchos villafranqueses van
a la ermita de la Coronada 
a pedir "las tres cosas".
En el siglo pasado y principios del presente existían en nuestro pueblo muchos talleres donde se hacían labores de encajes y bordados que alcanzaron merecida fama. El origen del buen gusto por la música y de las agrupaciones corales que tanta fama dieron a Villafranca bien pudiera estar en las canciones que continuamente cantaban las bordadoras en los talleres.
Costumbres y Tradiciones que son comunes en la zona: las matanzas, taponar esquilas y cencerros en señal de luto, el Viernes Santo, noches de zambombas de la Navidad, etc.
Entre las fiestas de carácter pagano destaca la recientemente recuperada del Carnaval, que en su día fuera de gran esplendor, con proliferación de murgas y orfeones y que terminaban el domingo de Piñata; las celebraciones de los jueves de comadres y compadres, en los que por una especie de lotería se vinculaban las personas con una suerte de parentesco, a veces, más indisoluble que los propios familiares.
En los talleres de bordados, al son de la aguja, se cantaban estribillos que bien puedieran ser como los de la Jota de Villafranca:

Las enaguas que tú llevas
mi madre te las bordó,
dale niña, tú, a la aguja
que así te quiero yo.

Cuando salgas del taller
ya sabes donde te espero:
la "cera" Don Agustín,
date prisa que me muero.

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