EL REVELADO DE NEGATIVOS Y SU POSITIVADO


* NOTA: Estas anotaciones sobre el proceso de revelado han sido recogidas, con pequeñas variaciones del manual de "FOTOGRAFÍA: OCIO Y MEDIOS AUDIOVISUALES" del programa MENTOR - Publicado poe el Programa de Nuevas Tecnologías de la Información y de la Comunicación. M.E.C. 1995.

El revelado y positivado de los propios carretes es una actividad muy gratificante, y no demasiado complicada.  Mediante su práctica se adquiere una serie de conocimientos que en el futuro te servirán para aprender más cosas sobre la toma de imágenes, fundamentalmente avnzando en dos aspectos:

  • Aprenderemos a componer mejor experimentando con modificaciones de encuadre al positivar.
  • Nos daremos cuenta de los errores en la medición de la luz, producto del exceso de contraste.
  • Además podremos experimentar mucho, pues ahorraremos dinero al resultar más económico que si se llevasen las fotos a revelar a un comercio.


Ahora bien, matizando lo anterior, hay que decir que como aficionado es muy recomendable atreverse a revelar y positivar en blanco y negro.  No es tan aconsejable hacerlo en color, ya que la inversión necesaria es mayor y al mismo tiempo que aumenta bastante el grado de complejidad, disminuye la posibilidad de obtener buenos resultados.
Por ello, estos apunte se refieren al proceso de revelado y positivado exclusivamente en blanco y negro.

Materiales necesarios para revelar un carrete en blanco y negro:

  • Un lugar con posibilidad de oscurecerse totalmente, para cargar la película en una cubeta (o tanque) de revelado de negativos.(es una especie de “bote” estanco a la luz, donde introducimos la película y en el que vertemos los líquidos para su revelado).
  • Agua corriente.
  • Una cubeta o tanque para revelado de negativos.
  • Termómetro fotográfico (para la tempertura de los líquidos y el agua).
  • Un reloj con segundero.  (Es muy útil que sea digital).
  • Tres recipientes para los líquidos.  Los mejores son las botellas de plástico oscuro con forma de fuelle; en caso de necesidad, se pueden emplear frascos de café soluble grandes o botellas de refrescos.
  • Una probeta grande (1 litro) o una jarra medidora de las empleadas en cocina.
  • Una probeta pequeña o algo que nos sirva para medir con exactitud pequeñas cantidades de líquido (por ejemplo, una jeringa con capacidad de entre 5 y 25 cm3).
  • Cuerda y pinzas para tender los negativos (sirven las de la ropa, conviene hacerse con un “peso” par colocarlo en el extremo de la película de negativo, para que al secarse no se deforme y nos quede bien estirado, puedes atar el “peso” a una pinza y ésta a la película). Hay una pinzas especiales que sirven para secar los negativos, aunque en un principio no son imprescindibles.
REVELAR

Explicación de las fases del proceso de revelado de un negativo en blanco y negro

La emulsión de la película contiene unas sales de plata (haluros) sensibles a la luz.  Cuando se toma una fotografía, la luz produce sobre la película unas débiles transformaciones físicas constituyendo lo que se conoce como "imagen latente".  Se trata de una imagen muy débil que no es estable a la luz.  El proceso de revelado consiste en aumentar el efecto que ha producido la exposición de la película a la luz y hacer que sea estable, mediante su sometimiento a una manipulación química:
 

  • El revelador multiplicará miles de veces el efecto de la luz.
  • El baño de paro detendrá el efecto de¡ revelador cuando consideremos que éste es suficiente.
  • El fijador desensibilizará la película para que la imagen no se vele y eliminará las sales de plata a las que no haya afectado la luz.


Los productos químicos para el revelado se comercializan de dos formas: en polvo o concentrados líqui-dos para disolver en agua.  Es mucho más cómodo trabajar con los concentrados que preparar las disolu-ciones a partir de los productos en polvo.
Las proporciones para la preparación de las soluciones de trabajo varían según las diferentes marcas y tipos de productos y también de las películas que se vayan a revelar.  Es fundamental leer y seguir atenta-mente las recomendaciones incluidas en los prospectos de los productos químicos.
Revelar un carrete en blanco y negro es una operación sencilla y mecánica, cuyo éxito está garantizado siempre que sigamos los pasos escrupulosamente.

El éxito en el revelado se basa en el control de cuatro factores: la dilución de los productos químicos, el tiempo, la temperatura y la agitación.
 

  • La dilución: Es recomendable emplear la indicada por el fabricante para la película qué se vaya a revelar.  Cuando se tiene cierta experiencia se puede experimentar para modificar los resultados, pero guiándose siem-pre por informes y sugerencias que se suelen encontrar en revistas y manuales fotográficos.
  • El tiempo: Los fabricantes de revelador adjudican un tiempo determinado a cada tipo de película en función del grado de dilución, de la temperatura y del contraste que se quiera conseguir.  Elíjase para comenzar la dilución recomendada para la temperatura indicada en el folleto del revelador (generalmente 20º) y para un grado de contraste normal.  Si se aumenta el tiempo, la película se revelará más, es decir, el negativo saldrá más oscuro, quedará sobrerevelado y será más difícil obtener buenas copias.  Si disminuye el tiempo, el negativo quedará subrevelado y también será difícil y, en ocasiones, impo-sible obtener buenas copias.
  • La temperatura: La mayoría de los reveladores están pensados para trabajar a 20º grados.  Cuando la temperatura sube, las reacciones químicas son más intensas, con lo que el tiempo para el revelado correcto se acorta.  Cuando la temperatura, baja las reacciones químicas son más lentas, aumentando el tiempo necesario para el revelado.  Por debajo de los 14º, las reacciones químicas casi no tienen lugar.  En la mayoría de los prospectos de los reveladores, se incluyen tablas para saber cuánto hay que aumentar o disminuir el tiempo de revelado si la temperatura es superior o inferior a la aconsejada.El control exacto de la temperatura se efectúa con un termómetro fotográfico.  Este control es funda-mental en el caso del revelador; en el caso del baño de paro y el fijador no es tan problemático pudien-do oscilar un par de grados arriba o abajo sin que se presenten problemas.  Cuando no se puede regu-lar la temperatura del agua corriente mezclando la fría con la caliente o no tenemos agua caliente, se conseguirá un medio para calentarla, por ejemplo un infernillo.  En verano puede ser necesa-rio introducir el agua en la nevera durante un breve espacio de tiempo para rebajar la temperatura.  En ningún caso deben introducirse productos químicos en la nevera pues puede ser muy peligroso.
  • La agitación: Las moléculas de las soluciones químicas van perdiendo sus propiedades en contacto con la película.  Es necesario agitar la solución para evitar que el proceso se ralentice.  El ritmo de la agitación es muy importante, ya que si es muy rápido los tiempos pueden acortarse, y viceversa.  En el caso del revelador, téngase mucho cuidado, procurando agitarlo según las instrucciones del fabricante (gene-ralmente el primer minuto de modo constante y luego intermitentemente, cinco segundos cada treinta).  El baño de paro y el fijador no presentan tantos problemas, basta con agitar de vez en cuando (por ejemplo, cinco segundos cada treinta).


REVELADO DE UN NEGATIVO EN BLANCO Y NEGRO

Es muy sencillo si se siguen al pie de la letra las instrucciones:
 

  1. Una vez expuesto el carrete, se rebobina y se extrae de la cámara.
  2. Primero, habrá que entrenarse metiendo un rollo de película estropeado en la espiral de la cubeta, siguiendo las instrucciones del fabricante de la misma.  Este entrenamiento es crucial para evitar problemas cuando lo tengamos que hacer con la que se pretende revelar.
  3. En un lugar que se pueda oscurecer totalmente, se comprueba que la cubeta está preparada y se quita la tapadera, generalmente roscada, que la hace estanca a la luz.  Se saca la espiral y se coloca a mano.  Se colocan unas tijeras junto a ella.
  4. Totalmente a oscuras, se abre el carrete, cortando el extremo de la lengüeta que se empleó para fijarla al eje de la cámara.  Para abrir los carretes tal vez haga falta ayudarse de unas tijera de punta roma, pues la mayoría de los carretes vienen termosoldados y no se pueden quitar las tapas.
  5. Se introduce la película en la espiral
  6. Se introduce la espiral en el eje de la cubeta.  Si la cubeta tiene espacio para más de una espiral, se coloca con cuidado en el fondo, poniendo la otra encima aunque no se vaya a emplear.
  7. Se coloca la tapadera y se enrosca bien.
  8. Ya se puede encender la luz.


Se preparan los productos químicos y terminamos el revelado:
 

  1. El revelador disuelto, según las proporciones que indique el fabricante, en agua a 20º.  Para saber cuál es la cantidad de solución de trabajo necesaria, daremos la vuelta a la cubeta, pues suele venir indi-cado en el fondo de la misma.
  2. El baño de paro: un taponcillo de ácido acético o un chorrillo de vinagre en 1 litro de agua.
  3. El fijador: según las instrucciones del fabricante.
  4. Se prepara la cantidad de solución de revelador necesaria en la jarra medidora.  Se comprueba la temperatura y se echa en la cuba de revelado, quitando la primera tapadera (la que va a presión) y sin abrir la segun-da (roscada) que es la que garantiza la estanqueidad a la luz.
  5. Se siguen las instrucciones del fabricante relativas al tiempo (que varía según el revelador y la película) y la agitación que generalmente suele ser continua durante el primer minuto y, después, intermi-tente (5 segundos por cada período de 30).
  6. Una vez acabado el tiempo de revelado, se vierte la solución reveladora por el desagüe o retrete (ya que la mayoría son de uso único) e inmediatamente se llena la cubeta con el baño de paro, que se manten-drá al menos 30 segundos, agitando de vez en cuando.
  7. Acabado el tiempo del baño de paro, se vierte éste en una botella pues es reutilizable.
  8. Se llena la cubeta con el baño de fijado.  Se mantiene el tiempo necesario según las instrucciones del fabricante, agitando cada 30 segundos.  Acabado el tiempo del baño de fijado, se echa este en una botella pues también es reutilizable.
  9. Se abre la tapa roscada de la cubeta de revelado y se llena de agua, vaciándola dos o tres veces.  Se mantendrá bajo un chorrillo de agua al menos durante 1/2 hora.
  10. Pasado el tiempo de lavado, se echan 5 c.c. de agente humectante o unas gotas de lavavajillas a la última agua de lavado, manteniéndola durante un par de minutos, pasados los cuales se desecha sin volver a lavar la película.
  11. Se extrae la película de la espiral y se tiende en una cuerda, sujetándola con unas pinzas y colocando otra abajo para que quede tirante.  El lugar elegido ha de estar exento de corrientes de aire y polvo para que este no se adhiera al negativo.
  12. Se deja secar durante un tiempo que variará según la humedad y la temperatura (calcúlese al menos una hora).
  13. Cuando esté totalmente seco, se corta en tiras de seis fotogramas, introduciéndolas en un archivador de papel vegetal o plástico similar a los que, a veces, emplean los comercios para devolverlos al cliente.

 

POSITIVAR

Materiales necesarios para positivar en blanco y negro
 

  • Un lugar con posibilidad de oscurecerse totalmente con una mesa sólida y de tamaño suficiente para colo-car los materiales que se describen.
  • Agua corriente.
  • Tres cubetas planas, de colores diferentes, para revelado de copias fotográficas: una cubeta para el revelador, una cubeta para el baño de paro y una cubeta para el fijador.
  • Tres pinzas fotográficas para manipular las copias, preferentemente de colores diferentes, paara distinguirlas entre sí y evitar equivocaciones.
  • Termómetro fotográfico.
  • Un reloj con segundero.  Es muy útil que sea digital, es decir, de los que presentan la información mediante números.
  • Una luz roja de seguridad (al contrario que las películas, los papeles fotográficos en blanco y negro no son sensibles a algunas radiaciones luminosas, por ejemplo las rojas, por lo que este tipo de luz puede emplearse en la fase de positivado, para trabajar con más comodidad).  Puede ser sustituida por una bombilla roja común, siempre que tomemos la precaución de colocar entre el casquillo y la ampolla de vidrio un poco de cinta aislante negra, pues suelen presentar una pequeña zona transparente cuya luz podría velar el papel fotográfico.
  • Una prensa de contactos para formato de negativos 24x36.  Puede ser construida fácilmente por uno mismo (según se describe en la Guía de Aprendizaje).
  •  Una ampliadora fotográfica.  Es recomendable que tenga un cajetín portafiltros y que sea estable y de construcción sólida.
  • Un objetivo de ampliación de 50 mm. de distancia focal (para negativos de 35 mm. o paso universal).  No es demasiado importante que la apertura máxima de¡ diafragma sea elevada (por ejemplo f/2'8).  Los menos luminosos son mucho más baratos.  Podemos conformarnos con uno de apertura f/3'5 o f/4, que cuesta la mitad que uno de apertura f/2'8 de características similares.
  • Un reloj temporizador para la ampliadora.
  • Un marginador para sujetar y encuadrar las fotografías.  Se puede prescindir de él si no se desean márgenes, sustituyéndolo por una cartulina blanca pegada a la base de tablero, en caso de que éste fuege de otro color.
  • Papel fotográfico.  Se presenta en diferentes tamaños (9x12, 13x18, 18x24, 2Ox25, 24x36, etc.), con dife-rentes acabados (mate, semimate y brillo), en sobres de 10 o 25 hojas o cajas, generalmente, de 100 hojas, en soporte de base de fibra o polietinizado, también llamado RC y diferente grado de contras-te (normal, duro y suave).  Para las primeras experiencias se puede elegir un papel con brillo, de gra-dación normal, tamaño mediano por ejemplo 13x18, en un sobre de 25 hojas.  Es conveniente empe-zar con papel polietinizado, ya que da menos problemas de lavado, secado y aplanamiento tras el copiado que los de base de fibra, aunque estos últimos suelen proporcionar mejores resultados, a pesar de sus mayores dificultades en el tratamiento.
  • Revelador para papel (no es el mismo que el de negativos), aunque en ocasiones se diga lo contrario. Baño de paro y fijador (los mismos que para el tratamiento de negativos).
  • Tres recipientes para los líquidos.  Los mejores son las botellas de plástico oscuro con forma de fuelle; en caso de necesidad se pueden emplear frascos de café soluble grandes.
  • Una probeta grande (1 litro) o una jarra medidora de las empleadas en cocina.
  • Un barreño grande para el lavado de las copias, en el caso de que el agua corriente no se encuentre en el mismo cuarto donde se va a llevar a cabo el revelado.
  • Cuerda y pinzas para tender las copias.


EXPLICACIÓN DE LAS FASES DEL PROCESO DE POSITIVADO EN BLANCO Y NEGRO

El negativo contiene una imagen cuyos valores tonales están invertidos, las zonas luminosas son oscuras y las zonas sombreadas aparecen casi transparentes, de ahí que se le denomine negativo.  El proceso de positivado consiste en restituir los valores de luminosidad originales en la imagen.  Se consigue copiándola en otro soporte fotosensible: un papel fotográfico en blanco y negro.

El positivado se puede hacer de dos formas: por contacto o por ampliación.
 

  1. El positivado por contacto consiste en colocar el negativo sobre un papel fotográfico, exponiendo a la luz el conjunto.  Al revelar el papel se vuelven a invertir los tonos.  Con esta segunda inversión se consigue reproducir las zonas más iluminadas como claras y las menos iluminadas, como oscuras.  Al positivar por contacto, el negativo y el positivo tendrán el mismo tamaño. Esta técnica se emplea para obtener las "hojas de contacto", que son una copia positiva de los negativos para tener una idea rápida de cómo han quedado las imágenes de un carrete.  También se suele emplear para obtener copias positivas de negativos de gran formato (por ejemplo 13x18 o 18x 24).
  2. El positivado por ampliación consiste en proyectar el negativo sobre un papel fotosensible mediante una ampliadora fotográfica.  Al hacerlo así, se obtienen copias de tamaño superior al del negativo original.


La ampliadora es un aparato que funciona como un proyector.  Está constituido por una fuente de luz (habitualmente una bombilla opal), un portanegativos, un objetivo con diferentes diafragmas, un sistema de enfoque, y un mecanismo para acercar o alejar el negativo de la superficie donde este se proyecta.

Se deberá emplear una ampliadora adecuada al formato de negativo que deseemos positivar, pero también un objetivo específico cuya distancia focal coincida con la diagonal de la película.  Para el formato de paso uni-versal el objetivo ha de ser de 35 mm. de distancia focal; para el formato 6x6 de 75 u 80 mrn.; para 6x9 de 105 mm. etc.

Al encender la luz esta pasa a través deL negativo pro-yectándolo sobre el papel fotográfico y se genera una imagen latente de modo similar a corno ocurría en la toma de imágenes con la cámara.  Las zonas más claras del negativo producirán un ennegrecimiento mayor del papel que las zonas más oscuras cuando lo revelemos, De este modo la imagen sobre el papel presentará una relación tonal similar a la realidad.

La exposición del papel fotográfico depende de la cantidad de luz que llegue al mismo, incidiendo en ello varios factores:
 

  • La duración del tiempo de exposición: El papel registra la imagen fotográfica al ser afectado por la canti-dad de luz que atraviesa el negativo.  En esto su comportamiento es similar al de la película fotográfi-ca. El tiempo de exposición necesario varía en función de la luminosidad de la bombilla, la densidad del negativo, el diafragma empleado, la distancia entre la ampliadora y el papel fotográfico y la sen-sibilidad del papel.  La duración del tiempo de exposición se suele controlar mediante la conexión de la ampliadora a un reloj temporizador.  Se marca en éste el tiempo deseado, y se enciende pulsando un interruptor.  Cuando ha transcurrido el tiempo fijado, la ampliadora se apaga automáticamente.  Para saber cuál es el tiempo adecuado, se hace la llamada "tira de prueba".  La tira de prueba consis-te en una serie de exposiciones, con tiempos progresivos, sobre una misma hoja de papel.  Tras reve-larla se comprueba cuál es el tiempo que ha producido el resultado más conveniente, para hacer la copia definitiva empleando el mismo.
  • La luminosidad de la bombilla empleada en la ampliadora: Cuanto más potencia tenga la bombilla mayor cantidad de luz llegará al papel pudiendo ser más corto el tiempo de exposición, y viceversa.
  • La densidad del negativo: Un negativo debe tener una cierta densidad para producir una imagen positiva aceptable.  Cuando el negativo está sobreexpuesto o sobrerevelado su densidad aumenta, estará muy oscuro, volviéndose a veces casi opaco; entonces la luz tendrá dificultades para atravesarlo y habrá que aumentar mucho el tiempo de exposición, con lo que resultará difícil positivarlo.  Si el negativo está subexpuesto o subre-velado la imagen será poco densa, muy débil.  El tiempo de exposición deberá ser muy corto.  La debi-lidad de la imagen hará que al positivarlo casi no presente detalles y sus tonos apenas se diferencien.
  • El diafragma empleado: El negativo es proyectado con ayuda de un objetivo similar al de la cámara.  Su diferencia con éste últi-mo es la carencia de aro de enfoque.  El enfoque se efectúa acercando o alejando el objetivo de¡ plano de la película, mediante un fuelle o sistema de tubos que se halla en la misma ampliadora y se controla con una rótula, generalmente al alcance de la mano izquierda.  El objetivo posee diafragmas diferentes con el fin de regular el paso de la luz hasta el papel.  Si cerramos el objetivo poco a poco, observaremos como la imagen se vuelve cada vez más oscura.  Como en el caso de la cámara, cada vez que cerremos el objetivo un punto (por ejemplo, de f/4 a f/5´6) esto supondrá el paso de la mitad de la luz hasta el papel, con lo que debemos doblar el tiempo de exposición para que la cantidad efectiva de luz que llegue hasta éste sea la misma.  Por el mismo motivo, si el diafragma se abriese un punto deberíamos dividir por dos el tiempo de exposición. Para enfocar siempre se debe emplear la apertura máxima de diafragma (el número más bajo), pues al ser la imagen proyectada más luminosa la operación de enfoque se facilitará. Para hacer tanto la tira de prueba como la ampliación definitiva conviene emplear un diafragma interme-dio (por ejemplo f/8) ya que no sólo nos dará mejor calidad, sino que aumentará la profundidad de campo sobre el papel fotográfico, previniéndonos así contra la posibilidad de obtener una copia desenfocada.
  • La distancia entre la ampliadora y el papel fotográfico: La intensidad de la luz disminuye con la distancia.  Cuanto más distancia haya entre la ampliadora y el papel, menos luz llegará al mismo.  Es decir, para un mismo negativo, cuanto más se amplíe, mayor habrá de ser el tiempo de exposición.  Esto tiene una aplicación práctica inmediata a poco que variemos el tama-ño de la ampliación de una copia obtenida con un tiempo y un diafragma 'X'; aunque mantengamos el día-fragma, el tiempo será mayor o menor según elevemos o bajemos la ampliadora para conseguir otro tama-ño. Esto nos llevará inevitablemente a producir una nueva tira de prueba si queremos estar seguros de que el resultado sea satisfactorio.
  • La sensibilidad del papel: Los papeles fotográficos, como las películas, presentan una respuesta más lenta o rápida a la luz que les llegue.  Sin embargo, la sensibilidad de los papeles no viene indicada en las cajas, lo que nos obliga a cal-cular el tiempo de exposición correcto mediante la obtención de una tira de prueba como quedó indicado más arriba.  Las ampliadoras no tienen fotómetros incorporados y, aunque existen, son caros y han de ser calibrados previamente.  El calibrado se efectúa a partir de la obtención de una tira de prueba, para un tipo de papel determinado y la ampliadora y bombilla empleadas.  Todo ello hace que su uso sea muy restringido, aún entre los profesionales.


Otra característica de los papeles es su gradación.  Se entiende por gradación la capacidad de un papel para reproducir los tonos de gris comprendidos entre el blanco y el negro.  De la misma manera que la película no reproduce las diferentes luminosidades presentes en un motivo fotográfico tal como las percibe el ojo humano y ello lleva a hacer una medición selectiva cuando existe demasiado contraste, el papel foto-gráfico tiene dificultades para reproducir exactamente los diversos tonos que se encuentran presentes en un negativo.  Debido a ello y a que los negativos puedan presentar un contraste suave, normal o duro, se fabrican papeles preparados para sacarles un mejor partido en la ampliación.  El papel fotográfico en blanco y negro se presenta al menos en tres gradaciones: normal, duro y suave.  La gradación aparece índicada en la caja o sobre con dichas denominaciones o mediante un número del 1 al 4. El 1 corresponde al suave, el 2 al normal, el 3 al duro y el 4 al extraduro.

Cuanto más suave es un papel, más cantidad de tonos diferentes es capaz de producir y viceversa.
 

  • El papel normal es el indicado para el positivado de negativos que no presenten un grado de contraste exagerado entre luces y sombras, es decir, para negativos "normales".
  • El papel suave se empleará cuando el contraste entre las luces y sombras de¡ negativo sea algo exagerado, es decir, cuando el negativo sea "duro".
  • El papel duro o extraduro nos permite obtener mejores resultados de negativos cuyo grado de contraste sea pobre, es decir, que no presente demasiadas diferencias entre luces y sombras.


Por otra parte nada impide emplearlos de modo diferente al recomendado; por ejemplo, un papel extraduro con un negativo duro producirá una imagen en la que prácticamente los tonos se reduzcan al blanco y negro puros (similar a la del cartel de Ernesto Che Guevara, que tan de moda estuvo en los años setenta).

Proceso de positivado en blanco y negro

El laboratorio fotográfico debe estar dividido en dos zonas:
 

  1. La zona seca: donde se ubicará la ampliadora, el reloj temporizador y las cajas o sobres de papel.
  2. La zona húmeda: donde estarán colocadas las cubetas, los líquidos y demás accesorios que tengan que entrar en contacto con los mismos.


No se debe mover ningún elemento desde la zona húmeda hasta la reservada para la ampliadora,y hasta nuestras manos deben estar bien secas cuando la manipulemos.
Disolvemos y preparamos los productos químicos: revelador, paro y fijador, según las instrucciones del fabricante, disponiéndolos en sus cubetas correspondientes (siempre la misma para cada uno de ellos).
Antes de positivar las imágenes de un carrete conviene hacer lo que se denomina "hoja de contactos", positivado por contacto de todas las imágenes contenidas en el carrete.

Cómo hacer una hoja de contactos.
 

  1. Se colocan los negativos, cortados en tiras de seis imágenes, en una prensa de contactos.  La cara brillante hacia arriba en contacto con el cristal.
  2. Se sitúa la prensa bajo la ampliadora y se enciende la misma, subiéndola o bajándola hasta que la luz abarque toda la superficie de la prensa.
  3. Apagamos la ampliadora.
  4. Apagamos la luz blanca y encendemos la roja de seguridad.
  5. Sacamos el papel fotográfico de¡ sobre y lo volvemos a cerrar; lo colocamos con la cara emulsio-nada (la más brillante) hacia arriba para que esté en contacto con el lado emulsionado de los negativos (en este caso el mate).  El papel debe tener el tamaño suficiente para que puedan impresio-narse todos los negativos (entre 2Ox25 y 24x36, según el tipo de prensa empleado).  Cerramos la prensa de contactos.
  6. Se coloca el tiempo de exposición adecuado en el reloj temporizador.  Antes de hacer la copia definitiva, se hará una tira de prueba para determinar la exposición que ha de recibir (véase el apartado correspondiente un poco más adelante).
  7. Con el filtro rojo de la ampliadora colocado ante el objetivo, encendemos brevemente ésta para com-probar que el haz de luz sigue cubriendo totalmente la prensa de contactos.
  8. Quitamos el filtro rojo; exponemos el papel a la luz de la ampliadora durante el tiempo seleccionado mediante el reloj.
  9. Introducimos el papel en el revelador, agitando suavemente y procurando empujarlo con las pinzas para que sea cubierto totalmente por el líquido, evitando así un revelado irregular que produciría manchas más y menos densas.  Lo mantendremos allí por un tiempo comprendido entre un minuto y medio y dos.
  10. Lo sacaremos con las pinzas dejándolo caer en la cubeta del baño de paro sin que las pinzas del revelador entren en contacto con este último.  Movemos la copia con las pinzas del baño de paro.  Se mantiene allí durante algo más de medio minuto.  Pasado el tiempo se saca con las pinzas dejándolo caer en la cubeta del fijador.
  11. Movemos la copia con las pinzas del fijador.  Se mantiene allí de tres a seis minutos.  Pasado el tiempo se saca con las pinzas del fijador y se introduce en agua para su lavado.  En este momento, si no hay otros papeles revelándose y el sobre está bien cerrado, podemos encender la luz para evaluar la copia.  El lavado tendrá que proseguir al menos durante diez minutos.
  12. Tras el lavado tendemos la copia para que se seque y a partir de ella elegimos los negativos a positivar.
  13. Si la exposición se efectúa con un diafragma intermedio (por ejemplo f/8) el tiempo empleado nos servirá de referencia para las imágenes que hayan salido bien positivadas en los contactos, siempre que la ampliadora se mantenga a la misma altura y con el mismo diafragma.  Las imágenes que hayan salido demasiado oscuras o claras no tienen porqué estar mal, simplemente estarán más o menos densas al haber reci-bido mayor o menor exposición que las otras; para positivarlas habrá que disminuir o aumentar el tiempo de exposición promedío.


Cómo hacer una tira de prueba
 

  1. Elegimos un fotograma y metemos la tira en el portanegativos de la ampliadora.
  2. Apagamos la luz blanca encendiendo la de seguridad.
  3. Encendemos la ampliadora y la subimos hasta obtener el tamaño deseado, moviendo la tira de negativos hasta que quede bien centrado el fotograma elegido.
  4. Con el diafragma del objetivo totalmente abierto, accionamos el mando de enfoque de la ampliadora hasta que veamos la imagen nítida.
  5. Apagamos la ampliadora y colocamos el filtro rojo ante el objetivo.
  6. Sacamos una tira de papel fotográfico, volviendo a cerrar el sobre, y encendiendo la ampliadora con el filtro rojo puesto que colocamos en la zona más significativa, por ejemplo el rostro en un retrato.  Apagamos la ampliadora.
  7. Colocamos el diafragma del objetivo en una apertura intermedia (por ejemplo f/8), y marcamos en el reloj un tiempo de exposición de un segundo.
  8. Tapamos el papel con una cartulina negra, manteniéndolo a una altura de un par de centímetros, sin rozarlo para que no se mueva y dejando sin cubrir una zona de 1 cm. a nuestra izquierda.
  9. Retiramos el filtro rojo y accionamos el reloj temporizador.  El papel recibe una exposición de un segundo en la banda libre.
  10. Retiramos la cartulina otro centímetro a nuestra derecha, y accionamos el reloj nuevamente.El papel recibe una exposición de 1 segundo en la nueva banda y se suma otro segundo a la banda anterior.
  11. Repetimos la operación varías veces más.  Sí se realiza seis veces, habremos obtenido una tira de prueba en la que, de derecha a izquierda, habrá una serie de bandas verticales de diferente densidad, que habrán recibido 1, 2, 3, 4, 5 y 6 segundos respectivamente.
  12. Introducimos el papel en el revelador, agitándolo suavemente y procurando empujarlo con las pinzas para que sea cubierto totalmente por el líquido se evita así un revelado irregular que produciría manchas más y menos densas.  Lo mantendremos allí durante un tiempo comprendido entre un minuto y medio y dos.
  13. Sacaremos el papel con las pinzas dejándolo caer en la cubeta del baño de paro sin que las pinzas del revelador entren en contacto con este último.  Movemos la copia con las pinzas del baño de paro.  Se mantiene allí durante algo más de medio minuto.  Pasado el tiempo se saca con las pinzas dejándolo caer en la cubeta del fijador.
  14. Movemos la copia con las pinzas del fijador.  Se mantiene allí de tres a seis minutos.  Pasado el tiempo se saca con las pinzas de¡ fijador y se introduce en agua para su lavado.  En este momento, si no hay otros papeles revelándose y el sobre está bien cerrado, podemos encender la luz para evaluar cuál es el tiempo más indicado para obtener un resultado correcto.
  15. Las bandas más oscuras son las que han recibido una exposición mayor.  Elegimos la que nos parezca más adecuada.  Supongamos que es la cuarta contando desde la derecha.  El tiempo de exposición será el resultado de multiplicar el número de la banda por el tiempo de exposición, en este caso 4xl= 4 segundos de exposición en total.  Si queremos que la tira de prueba se conserve, el lavado tendrá que proseguir al menos durante diez minutos.
  16. Una vez obtenida la tira de prueba se puede hacer la ampliación definitiva, en la que habrá que res-petar la misma altura de ampliadora y apertura de diafragma si queremos que los resultados se mantengan.  Además, en caso de que tengamos papeles de diferente marca (no de gradación dentro de la misma marca) conviene hacer la tira de prueba con un trozo del mismo tipo de papel que vayamos a emplear para la ampliación, ya que pueden presentarse pequeñas, aunque significativas, diferencias de sensibilidad entre papeles diversos.

Cómo hacer una ampliación

Tras hacer la tira de prueba y una vez elegido el tiempo de exposición correcto:
 

  1. Se coloca el negativo en el portanegativos de la ampliadora.  Con la cara brillante hacia arriba e invertido de arriba abajo.  Encendemos la ampliadora.
  2. Centramos el fotograma en el portanegativos y enfocamos a plena abertura accionando el mando correspondiente hasta que se proyecte con nitidez.  Una vez enfocado, colocamos el filtro rojo.
  3. Se coloca el papel sobre la base de la ampliadora o marginador, teniendo mucho cuidado con su orientación y la composición.  Para ello nos será de gran ayuda mantener encendida la ampliadora, con el filtro rojo puesto, para que no se vele el papel.
  4. Cerramos el diafragma hasta la abertura empleada para determinar la tira de prueba.  Apagamos la ampliadora, retiramos el filtro rojo y colocamos el tiempo de exposición elegido en el reloj temporizador.
  5. Pulsamos el reloj para dar la exposición.
  6. Retiramos el papel y lo sumergimos en los diversos baños de revelado en el modo descrito más arriba. En el momento en que se saque de¡ fijador se puede encender la luz para comprobar los resultados, teniendo la precaución de comprobar que no haya ninguna otra copia en las cubetas y que el sobre de papel se encuentre bien cerrado.
  7. Se lava en agua corriente durante unos diez minutos.Transcurrido este tiempo se puede poner a secar en posición horizontal, con la cara emulsionado hacia arriba, o se deposita sobre los azulejos de la pared, si es que los hay, donde se adhiere fácilmente.


Recuerda:

  • El enfoque del negativo se realiza a la máxima apertura de diafragma posi-ble.
  • La ampliación conviene que se realice con un diafragma intermedio (por ejemplo f/8).
  • Antes de hacer la ampliación definitiva es necesario determinar el tiempo de exposición correcto efectuando una tira de prueba.
  • Para cada negativo diferente, o cada vez que elevemos o bajemos el cabezal de la ampliadora con respecto al tablero, se debe repetir la tira de prueba..
  • Cada vez que se cierre punto el diafragma, duplíquese el tiempo de exposición, y viceversa, cada vez que se abra un punto hay que reducir el tiempo de exposición a la mitad.

RESULTADO DE POSITIVAR LOS DIFERENTES TIPOS DE NEGATIVO SOBRE PAPELES DE DIVERSA GRADACIÓN

  • NEGATIVO SUAVE (Presenta pocas diferencias entre las zonas más y menos densas).
  • PAPEL DURO: Resultado correcto.
  • PAPEL NORMAL: Copias "sosas", pobres de tonos, demasiado grises y sin fuerza visual. 
  • PAPEL SUAVE: Copias todavía más pobres de tonos que las positivadas en papel normal.
  • NEGATIVO NORMAL: (Presenta un equilibrio, sin demasiada exageración, entre la densidad de las zonas oscuras e iluminadas).
  • PAPEL NORMAL: Resultado correcto.
  • PAPEL SUAVE: Copias "sosas', pobres de tonos, ción, entre la densidad de las zonas oscuras e demasiado grises y sin fuerza visual.
  • PAPEL DURO: Copias con escasez de tonos interme-dios, con pérdida de detalles en las sombras medias y en las luces altas.
  • NEGATIVO DURO: (Existen grandes diferencias de densidad entre las zonas oscuras, muy transparentes en el negativo, y las claras que aparecerán muy opacas.)
  • PAPEL SUAVE: Resultado correcto.
  • PAPEL NORMAL: Copias con escasez de grises intermedios y pérdida de detalles en las sombras medias y en las luces altas.
  • DURO: Copias con un contraste muy exagerado, presentando muy pocos tonos diferencia-bles entre el blanco y el negro.