Vértice-IES SAN JOSE

 

 Rosario Acero Horrillo 

                Directora I.E.S. “San José”

 

TODOS los que se acerquen a este número de Vértice se darán cuenta de que en él hemos hecho un especial énfasis en el tema que está en la mente de los que nos movemos en el ámbito de la educación: Las transferencias. 

         Como no es el momento ni el lugar para escribir sobre qué es, desde un punto de vista técnico, la cesión de este ámbito de gestión por parte del gobierno Central al gobierno autonómico, voy a tratar, simplemente, de hacer un repaso de las tareas pendientes que con las transferencias asume el ejecutivo extremeño. 

         La situación de la que partimos es bastante clara: estamos concluyendo -aunque con retrasos- la implantación de la LOGSE, definitivamente todos los jóvenes terminan su escolarización obligatoria a los 16 años y en la inmensa mayoría de los casos con el título de Educación Secundaria Obligatoria. Y eso supone una indudable conquista social. 

         Los agoreros y críticos pueden buscar enseguida argumentos de todo tipo para atacar esa afirmación, y muchos de esos argumentos, están ahí, desgraciadamente; pero eso no hace que la LOGSE sea negativa. 

         Si miramos desde arriba, a vista de pájaro, y desde una perspectiva más amplia en el tiempo, nos será fácil observar que la sociedad (extremeña y española) ha experimentado en un corto período una cantidad de cambios en todos los sentidos que difícilmente podían ser asumidos por el anterior sistema educativo (que fue muy válido para la situación y las circunstancias en que se desarrolló): la evolución demográfica, la mejora en la situación económica, el acceso a la información y la cultura, los avances tecnológicos y un largo etcétera de datos obligan a defender que la Escuela como institución tenía que amoldarse a un nuevo panorama como lo han hecho el resto de las estructuras de que nos hemos dotado los españoles. Hay ya, pues, un largo camino andado. 

         Ahora, concluida la implantación de la LOGSE se inicia una nueva fase muy importante: se trata de perfeccionarla; y no sólo desde el ámbito legislativo a través de las modificaciones que se hagan a la ley; sino desde nuestra actuación diaria, y aquí es donde creo que las transferencias juegan un papel esencial. 

         Ahora hay que apostar por la calidad. Los extremeños tenemos en nuestras manos decidir como mejorar el edificio de la educación desde los cimientos de la LOGSE y debemos comprometernos (Junta de Extremadura, Padres y Madres de alumnos, Profesores y Agentes Sociales) en hacer un proyecto ilusionante que responda a nuestra realidad y que definitivamente coloque a Extremadura en el lugar que le corresponde; y en ese proyecto común que se abre con las transferencias la calidad debe primar: ahora ya no nos podemos conformar con parchear la situación. Tenemos la posibilidad de colocar la Educación en el lugar que le corresponde para crear la Extremadura del siglo XXI, podemos hacer entre todos una Educación con denominación de origen que se identifique por su calidad. Y no debemos dejar escapar esta oportunidad.