¿Fumas?: No, gracias                                                                   

Por Jesús Guerrero Gil (Prof. Educación Física)

 

Con este artículo, no se pretende hacer una declaración de guerra a los fumadores (algunos de mis mejores amigos los son). Tampoco creo, que con la información que tenemos actualmente os vaya a descubrir nada nuevo. Pero, si consigo sensibilizar a alguien con el tema para que recapacite o, para que en el mejor de los casos, se plantee dejar de fumar, me daré por satisfecho.

Ante los siguientes datos estadísticos, ¿qué conclusiones se pueden obtener?: El 36% de los españoles fuma con cierta asiduidad, siendo el doble el número de varones que el de hembras, aunque estas últimas están aumentando en número y en precocidad; las empresas tabacaleras invierten 20.000 millones de pesetas en publicidad para captar nuevos y más jóvenes consumidores; la sanidad pública gasta 200.000 millones tratando de remediar las drásticas consecuencias de su consumo (prevención y tratamiento); en 1995 se registraron 40.000 fallecimientos en España como consecuencia del consumo de tabaco.

Fumar ha dejado de ser un gesto “snob”, y ahora está siendo visto como una droga más en ciertos ámbitos, aunque socialmente no se admita como tal.

Cada vez se está estrechando más el círculo a los fumadores, algo lógico si se piensa en los fumadores pasivos y que además no lo queremos ser. De esta manera está prohibido fumar en centros públicos de enseñanza, hospitales, transportes públicos... Pero no creo que esta sea la mejor ni la única solución; el problema es educacional, debemos educar a la sociedad, pero sobre todo a los menores.

Todavía la publicidad juega una baza muy importante a la hora de captar nuevos adeptos, seduce a los jóvenes con estereotipos para que se sientan identificados. Aún más paradójico me resulta que conocidas marcas de tabaco patrocinen eventos deportivos, propugnen ayudas al tercer mundo ofreciendo el 0,7% de sus ganancias, a costa de la salud de sus compulsivos consumidores. ¿Qué se proponen con esto?, ¿mantener sus conciencias tranquilas? A qué extremos hemos llegado en esta sociedad tan hipócrita que por un lado se permiten todo tipo de artimañas, para que las campañas publicitarias lleguen cómodamente a toda la sociedad y, por otro, se invierten cantidades ingentes de dinero en combatir sus secuelas. ¿No será que existen intereses a ciertos niveles?

 

EFECTOS DEL TABACOEN EL ORGANISMO

 

Para que nos hagamos una idea clara del perjuicio del tabaco, en un cigarrillo se han detectado hasta 4.000 sustancias químicas diferentes, 43 de ellas muy tóxicas.

Sólo vamos a enumerar algunas de las más conocidas: Nicotina, un estimulante que actúa en los centros cerebrales con un poder adictivo muy elevado; recientes estudios han demostrado que actúa de forma parecida a la cocaina, pero con un poder adictivo muy superior a cualquier otra droga. Amoníaco, utilizado como útil de limpieza. Arsénico y cianuro, potentes venenos. Polonio 210, un residuo nuclear. Acetona, utilizado como pegamento y quitaesmalte.

A continuación vamos a describir de forma somera, qué cambios fisiológicos se producen en el organismo cada vez que se fuma un cigarrillo:

1.- Cerebro: la nicotina libera endorfinas y produce cierta sensación de relax.

2.- Circulación sanguínea: en las arterias se produce vasoconstricción (estrechamiento de las mismas), con lo cual aumenta la presión arterial.

3.- Pulmones: la nicotina entra en la sangre a través de los pulmones, y alcanza el sistema nervioso en siete segundos.

4.- Corazón: el ritmo cardíaco se acelera en parte, debido a la tensión arterial.

 

¿QUÉ OCURRE CUANDO SE DEJA DE FUMAR?

 

Después de 20 minutos de fumar el último cigarrillo, se producen una serie de beneficiosos cambios en el organismo. Estos se pierden cuando volvemos a fumar.

Imaginaros una persona que decide dejar radicalmente el hábito:

20 minutos después de dejar de fumar: la presión sanguínea y el pulso vuelven a los niveles normales.

8 horas después: los niveles de monóxido de carbono y el oxígeno en la sangre se normalizan.

24 horas más tarde: el riesgo de ataque al corazón disminuye.

A las 48 horas: mejoras ostensibles en el olfato y el gusto.

Entre la segunda semana y el tercer mes: la circulación sanguínea mejora las funciones de los pulmones y se aumentan en un 30%.

Primer año: la tos, congestiones y dificultades respiratorias prácticamente desaparecen, y aumenta el nivel energético del organismo. También hay que resaltar que el riesgo de ataque al corazón disminuye a la mitad.

10 años después: el riesgo de contraer un cáncer de boca, páncreas, esófago... es prácticamente similar al de los no fumadores.

Transcurridos 15 años las probabilidades de sufrir un infarto son iguales que las de los no fumadores.

Voy a dar una serie de datos estadísticos sobre las causas de fallecimiento en España que son realmente inquietantes, y lo que es peor aún, siguen en constante ascenso.

Por cada 1.000 fallecimientos en España la distribución es la siguiente: 1 caso por consumo de droga, 2 por sida, 20 por accidente de tráfico, 133 por enfermedades relacionadas con el tabaco. De estos datos se obtiene la siguiente proporción: 1 de cada 3 personas muere de cáncer por fumar, 1 de cada 5.000 por accidente de tráfico, 1 de cada 5.000 por accidente de trabajo, 1 por cada 40.000 muere en la calle.

 

MÉTODOS PARA DEJAR DE FUMAR

 

método para dejar de fumarDesde la acupuntura hasta la hipnosis, pasando por los chicles y parches de nicotina... cada uno tiene sus ventajas e inconvenientes. Pero vamos a exponer brevemente el más natural que es el que propugna la Asociación Norteamericana de lucha contra el cáncer. Ellos nos dan una serie de “trucos” para ayudar a quienes quieren dejar el hábito de fumar:

1) Hacer ejercicio para soportar la tensión y ansiedad que provoca el síndrome de abstinencia.

2) Utilizar sustitutos: chicles, caramelos... que reducen la ansiedad y engañan al organismo.

3) Cambio de hábitos relacionados con el consumo de tabaco: Evitar la rutina y los lugares que nos recuerden continuamente su consumo.

4) Beber mucho líquido: agua, té, zumos... (menos bebidas que contengan alcohol y cafeína).

5) Comidas ligeras, sin muchas especias ni picantes.

La última que añadiríamos sería la fuerza de voluntad, ya que como toda droga con un poder de adición tan grande necesita ante todo eso: voluntad.

Desde aquí quiero dar mi más sincero ánimo a los compañeros que han emprendido la batalla de erradicar este pernicioso hábito. A los que se propongan intentarlo, que no desistan en el empeño, y a los que no sean capaz de dejarlo, ¡por favor, fumad menos!...

Ya sabes, cuando te ofrezcan un cigarro, aprende a decir con orgullo: NO gracias, no fumo.

Documentación y datos estadísticos:

- Artículos del suplemento del periódico “El país semanal”.

- Información del periódico “El mundo”, suplemento semanal de salud y medicina.

*      Información en Internet: http://www.cs.brown.edu/people/lhf/smokim.html