HAY MÁS CAMINOS

 

Rafael Sánchez Muñoz

Jefe del Departamento de Dibujo

 

En un primer momento para la mayoría de los jóvenes parece imprescindible la obtención de un título universitario, la sociedad lo impone (esa es la sensación) como algo esencial para conseguir una posición privilegiada y el consiguiente bienestar. Por otra parte, si sólo se tiene esta meta se pierden de vista las demás alternativas (algunas muy interesantes) que también nos pueden llevar a conseguir la mencionada posición social.

Cuando no se consigue aprobar la ESO, llega lo que podría considerarse el primer "fracaso" (entre comillas porque no a todo el mundo le apasiona estudiar, porque somos diferentes y tenemos distintas capacidades, etc.). También ocurre a veces que se abandonan los estudios en el bachillerato o después de 3 o 4 años de carrera, con lo que no se tiene el título ansiado ni formación en algún campo profesional. Entonces es lógico no ponerse límites y tener a la vista todos los objetivos posibles, tomándose el tropezón como una elección equivocada, no como un fracaso.

Deberíamos ser conscientes de que el éxito personal no tiene porqué producirse únicamente después de la consecución de un título universitario, ya que en cualquier campo profesional puede encontrarse una verdadera vocación, como especialista cualificado o como empresario.

Conseguir crear una empresa y que funcione sería lo mejor que nos puede ocurrir a nosotros y a nuestra región, pues así contribuimos a su desarrollo y a elevar nuestro propio nivel económico. En Extremadura es posible, gracias a sus recursos naturales, tierra de barros, pantanos, vegas altas y bajas, dehesa extremeña, etc. Para ello es de suma importancia la formación de técnicos (de grado medio/superior y universitarios) que sean capaces de crear pequeñas empresas (el tiempo las hará grandes) en ramas de la industria que no dependan de las condiciones meteorológicas ni de las subvenciones y que se aprovechen de los mencionados recursos naturales.

La formación profesional no debería ser para los alumnos una vía secundaria, sino una alternativa con muchos carriles (especialidades) complementaria a la formación universitaria, a la que deberían acceder sin complejos y conscientes de la importante labor que van a desarrollar, bien como especialistas o como empresarios.

Adquirir una buena formación profesional en cualquiera de sus campos es obtener capacidad para hacer algo productivo, construir, transformar las cosas o crearlas y de paso empujar hacia el progreso a la sociedad.