LECCIÓN INAUGURAL DEL CURSO 2000-2001 EN EL INSTITUTO DE EDUCACIÓN SECUNDARIA "SANTIAGO APÓSTOL" DE ALMENDRALEJO (10-10-2000)

EL INSTITUTO LABORAL "SANTIAGO APÓSTOL" EN LOS AÑOS CINCUENTA

 

Francisco Zarandieta Arenas

Universidad de Extremadura

 

Ilustrísimas autoridades

Comunidad educativa del Instituto de Educación Secundaria "Santiago Apóstol"

Señoras y Señores:

Constituye para mí un honor que la Comisión Organizadora de los actos del 50 aniversario de la creación de este Centro me haya designado para dictar la primera lección del Curso. La celebración del Cincuentenario acrecienta, si cabe, el carácter protocolario del Acto de Apertura y añade una responsabilidad especial que acepto agradecido.

Como agradezco igualmente a Fernando Sierra sus elogiosas palabras de presentación, nacidas, sin duda, más de la amistad que de mis propios méritos.

Hace cinco años ocupé esta tribuna para dictar también la lección inaugural del curso 95-96 en un acto conjunto de los Centros públicos de Enseñanza Media de la ciudad y elegí como tema "El Almendralejo de ayer en la obra de Rogelio Triviño", remontándome cien años atrás en nuestro devenir histórico.

Hoy, nos acercamos cincuenta años más a nuestro presente, nos vamos a situar a mediados del siglo XX, es un pasado más reciente, son nuestras raíces más inmediatas y el historiador, acostumbrado a dar vida a los documentos, tiembla un poco ante la presencia de los propios protagonistas porque se está refiriendo a hechos y a sensaciones que le es posible todavía recoger y reconocer en la propia vida de quienes todavía la tienen, al tratarse de un tema de investigación en el que a las fuentes documentales clásicas podemos unir el soplo fresco de la entrevista real.

La Ley de 16 de julio de 1949 instituyó en nuestro país una nueva modalidad de estudio: la Enseñanza Media y Profesional, denominada también Bachillerato Laboral. Unos meses más tarde, se establecieron las normas para la creación de los Centros en que se iban a impartir estas enseñanzas y el 28 de febrero de 1950 el Ayuntamiento de Almendralejo solicitó la creación en nuestra ciudad de un Centro de Enseñanza Media y Profesional adoptando las modalidades agrícola, ganadera e industrial y ofreciendo la ayuda de cesión gratuita al Estado del solar necesario para su emplazamiento y una aportación económica de 100.000 pesetas para tal fin.

Para el primer curso del Bachillerato Laboral que sería el de 1950-1951 se crearon en España 15 Institutos: uno de ellos fue en Almendralejo, el único en nuestra región extremeña en aquel momento. Un Decreto de 30 de junio de 1950 es el acta fundacional de nuestro Centro, que señalaba que tendría que empezar a funcionar el 1 de octubre de aquel año, impartiendo el primer curso del Bachillerato Laboral. El Ayuntamiento de Almendralejo, dado el escaso tiempo disponible para su apertura, pensó ceder provisionalmente, hasta la construcción de un nuevo edificio, las dependencias del Grupo Escolar "San Antonio", trasladando las clases de éste a la planta baja de las viviendas de maestros contiguas al Grupo Escolar.

Sin embargo, en el mismo Pleno del Ayuntamiento en que se comunicaba oficialmente la creación del Instituto Laboral (31-julio-1950) se recibían completamente terminados los edificios del Grupo Escolar y Capilla aneja en San Roque, con dos plantas y campos destinados para recreo, lugar que fue considerado como más adecuado para el Instituto Laboral, aún renunciando de momento a la creación de plazas escolares en aquella populosa barriada.

Casi inmediatamente, el recién constituido Patronato Provincial de Enseñanza Media y Profesional, convocó el concurso para la provisión de las plazas de profesores, resultando seleccionados D. Tomás de la Hera y Martínez de Pinillos para el Ciclo de Matemáticas; D. Ángel Hidalgo-Barquero de la Cámara para el Ciclo de Geografía e Historia; Dª María Suárez Prieto para el Ciclo de Ciencias de la Naturaleza; Dª María del Carmen Díaz de Liaño y Puente para el Ciclo de Lengua; D. Juan de Dios Antolín Siffredi para Formación Manual; D. Juan Maraña Frutos para el Ciclo de Dibujo; D. Felipe García Lencero para Formación Religiosa; y D. Leopoldo García Morera para Educación Física y Formación del Espíritu Nacional, quienes constituyeron el primer Claustro del Instituto, bajo la dirección de D. Tomás de la Hera y Martínez de Pinillos.

Completaban la plantilla del Centro el Personal de Administración y Servicios de aquel primer curso que estaba compuesto por Dª Cándida Campos Sauco, Encargada de la Limpieza; D. José Crespo Blanco, Conserje-Portero; D. Eugenio Gragera Cordero, funcionario administrativo nombrado por el Ayuntamiento; y Dª María Balbina Serrano Galán, auxiliar administrativo. Al personal docente y no docente de aquella inicial comunidad educativa se le rinde hoy justo homenaje, a unos en el recuerdo, a otros en sus personas.

A lo largo de estos primeros cincuenta años el Instituto ha pasado por las diversas situaciones administrativas que las sucesivas leyes de Educación han ido suscitando en la sociedad española, desarrollando distintos planes de estudio pero sin apartarse nunca de su vocación inicial hacia la educación laboral y profesional.

Durante los primeros 29 años el Director del Centro fue D. Tomás de la Hera y Martínez de Pinillos (1950-79), y después se han ido sucediendo, por periodos más cortos de mandato, nunca más de tres años, otros doce profesores que han ostentado, igualmente, la representación del Instituto y han tenido a su cargo la importante tarea de coordinar e impulsar la tarea académica y de gestionar los medios humanos y materiales del Centro.

Es de justicia que al menos hoy recordemos también sus nombres como homenaje a ellos y a las distintas comunidades educativas del Centro en estos 50 años: D. Pedro del Álamo Hernández, en dos ocasiones, (1979-81 y 1984-85), D. Alejandro Martínez Cajal (1981-83), D. Juan José Álvarez Cortés (1983-84), D. Diego Pérez Torrado (1985-86), D. Joaquín Manzano Marroquín (1986-87), D. Fernando Forero Pimienta (1987-89), D. Ildefonso Plaza Martín (1989-91), D. Mauro E. Arias Carrasco (1991-92), D. Fernando Núñez Partido (1992-93), D. José Ángel Calero Carretero (1993-96), D. Tomás López Pérez (1996-98) y D. Miguel Gordillo Donado, nuestro actual Director (1998-...).

En este momento, dado el tiempo de que disponemos, sería muy difícil recoger la amplia memoria de los 50 años. Quedémoslo para mejor ocasión y permítanme que me refiera solamente a los primeros diez años, a los primeros cimientos, a las raíces más profundas, y por ello más permanentes que empezaron a consolidar lo que este Centro ha supuesto y supone para la ciudad de Almendralejo y la comarca de Tierra de Barros. Así, nuestro tema sería "El Instituto Laboral de Almendralejo en la década de los cincuenta".

Hasta noviembre de 1950 no pudieron comenzar las actividades. En ese mes se examinaron 43 alumnos de ingreso, de los cuales 38 se matricularon posteriormente en primer curso. Con la bendición del edificio dieron comienzo las clases el día 3 de diciembre de 1950. Para recordar lo que fue aquella primera década voy a seguir la normativa que la Ley fundacional de los Centros de Enseñanza Media y Profesional (16-7-1949) les encomendaba, y así podremos comprobar cómo nuestro Instituto se distinguió en todo momento por llevar a cabo la alta misión de dignificar y elevar el nivel de las clases laborales por medio de la cultura. Y para ello desarrollaron una importante labor en Almendralejo y comarca en tres ámbitos diversos y complementarios: la población escolar, la población trabajadora y la totalidad de la población.

En primer lugar, extendiendo la educación de grado medio a un gran número de escolares, iniciándolos en la práctica de las modernas técnicas, mediante la enseñanza del Bachillerato de modalidad profesional y facilitando a los mejores dotados intelectualmente el acceso a los estudios superiores.

La duración del Bachillerato Laboral Elemental era de cinco cursos y un examen final de reválida. Inicialmente sólo se puso en funcionamiento la modalidad industrial, cada año, lógicamente, un nuevo curso hasta que en 1954-55 estuvieron todos en funcionamiento. Cuando esto ocurrió, en la segunda mitad de los años cincuenta, la matrícula osciló entre los 100 y los 130 alumnos, repartidos entre los cinco cursos citados. Los nueve alumnos que constituyen la primera promoción de Bachilleres Laborales de nuestro Instituto realizaron en el verano de 1955 un curso de perfeccionamiento en la Escuela de Peritos Industriales de Gijón y superaron en septiembre las pruebas de reválida en nuestro Instituto (aquel curso sólo hubo exámenes de reválida en septiembre).

Aquellos jóvenes de 15 a 19 años marcharon después con beca a proseguir estudios de perfeccionamiento en el Instituto Laboral de Tarazona. Las becas eran de 7.000 pesetas con las que abonaban los gastos de manutención y estancia en el internado en que estaban alojados y cada alumno percibía, además, la cantidad de 10 pesetas diarias en concepto de subsidio de estímulo, y los gastos de viaje también eran abonados por la Dirección General de Enseñanza Laboral.

Tal vez no pensaban en aquellos momentos que un día, muchos años después, sus nombres resonarían de nuevo entre estos muros. En reconocimiento a tantas generaciones de alumnos que han pasado por este Centro cito los de la Primera Promoción de Bachilleres Laborales: D. Ángel Blanco Carrasco, D. Andrés Bote González, D. Castor Cascajosa Bancalero, D. Aniceto Iglesias González, D. Gonzalo Lavado Silva, D. Jerónimo Palomo Morón, D. Florencio Tena de la Quadra, D. Manuel Tenorio Fiz y D. Eduardo Valdés Espino.

Unos meses antes de terminar sus estudios esta primera promoción, el Instituto quedó bautizado con el nombre de "Santiago Apóstol". Con motivo del Año Santo de 1954, el 19 de diciembre de aquel año, el Director General de Enseñanza Laboral hizo la ofrenda de todos los Institutos Laborales al Apóstol en Santiago de Compostela. Ese día se conmemoró en todos los Institutos y en Almendralejo la ofrenda se hizo en la Ermita de Santiago. Al día siguiente, el Claustro solicitó que el Instituto Laboral de Almendralejo llevara esa denominación que todavía conserva. Una Orden del Ministerio de Educación Nacional de 19 de mayo de 1955 así lo autorizó.

La ocupación del Grupo Escolar de San Roque hizo que se planteara con urgencia la creación de otro Grupo Escolar que lo supliera o de un nuevo Instituto Laboral, opción ésta más acorde con las necesidades de aulas y talleres para el nuevo bachillerato laboral. El Ministerio proyectó entonces la construcción de un nuevo edificio que reuniera las condiciones necesarias, según planos de su arquitecto D. Miguel Fisac Serna.

Las gestiones comenzaron pronto pero las tramitaciones correspondientes discurrieron con gran lentitud por las dificultades de la Hacienda Municipal, con graves problemas para dar solución a los acuciantes problemas de la vivienda y del abastecimiento de aguas. Tuvieron que hacer un esfuerzo y aprobar presupuestos extraordinarios para poder comprar los terrenos y abonar la tercera parte que les correspondía en las obras de construcción.

El traslado a este nuevo edificio se realizó, finalmente, en abril de 1956. Aparte de las dependencias para los servicios administrativos, contaba con cinco aulas con sus correspondientes cuartos para profesores, Laboratorio de Química y Salón de actos que también servía de Gimnasio con su aneja instalación de duchas y vestuarios; tres naves para Talleres (Carpintería, Electricidad y Mecánica) y otra destinada a Almacén.

Instalaciones insuficientes, pues la sala de Dibujo, el laboratorio de Física, el laboratorio fotográfico y de sonido y la Biblioteca tuvieron que situarse en los cuartos de los profesores, y no se contaba ni con Sala para Reuniones. Por todo ello, se solicitaron ampliaciones de carácter urgente. Pero hasta julio de 1960 no se inició la construcción de un laboratorio, biblioteca y dos naves de talleres.

El Instituto se había creado también para la modalidad agrícola-ganadera, aunque su puesta en marcha fue aplazada en aquel momento por el Ministerio, entre otras razones, por no disponer de un campo para prácticas agrícolas. ¡Qué duda cabe que para Almendralejo hubiese sido una gran realización la implantación de esta modalidad dada la riqueza agraria de la comarca! A finales de 1957 con la ayuda, principalmente, de la Diputación Provincia y de la Hermandad Sindical, Ayuntamiento y Caja Rural de Almendralejo, que aportaron 50.000 pesetas cada uno, se compraron unos terrenos próximos al Instituto para dichas prácticas y se renovó la petición para poner en funcionamiento la modalidad agrícola-ganadera, que finalmente no se conseguiría.

En estos locales descritos trabajaba con ilusión y entrega un Claustro de unos diecisiete profesores que hacían frecuentes cursillos de perfeccionamiento; calificaban mensualmente a los alumnos para que las familias estuviesen informadas del rendimiento escolar de sus hijos; realizaban con ellos numerosos viajes de estudio a instalaciones de carácter industrial de nuestra provincia o a monumentos artísticos, sobre todo, extremeños y andaluces; o daban clases "extras" para que los alumnos recuperaran lo que se hubiera perdido en los primeros años, o en los traslados, por la provisionalidad de los Talleres o por la interinidad de algunos profesores. Les daba tiempo también a enamorarse, pues celebraron entre ellos tres matrimonios.

Además, obtenían distinciones nacionales a su labor pedagógica como el primer premio nacional conseguido (11-7-57) por D. Carlos Llamas Flores sobre lecciones modelos de los distintos ciclos de la Enseñanza Laboral, con la titulada "Rozamiento, elasticidad y choque"; o el también primer premio nacional, en 1956, en el concurso de libros de texto para el Bachillerato Laboral, otorgado a D. Tomás de la Hera Martínez de Pinillos, por su manual para 4º curso del Ciclo Especial en la modalidad industrial y minera.

D. Tomás publicó también otros tres libros de texto para la Enseñanza Laboral, Cultura Industrial, de 1er curso, Cultural Industrial II, de 4º curso, y Matemáticas, Álgebra y Trigonometría de 3er curso del Grado de Aprendizaje Industrial. El 4 de diciembre de 1960 en un acto conmemorativo del X Aniversario de la creación de nuestro Instituto, que revistió gran solemnidad, el Rector de la Universidad de Sevilla, en nombre del Ministro de Educación, impuso al Director del Centro la Encomienda de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio.

Un grupo importante de alumnos aprovechó la oportunidad que le brindaba el Centro y, a juzgar por las calificaciones obtenidas, consiguieron un buen nivel cultural y técnico. La mayoría de ellos procedían de familias cuyos padres se dedicaban a la industria y al comercio o figuraban en las fichas con el calificativo de "empleados, oficinistas y dependientes". Conseguían bastantes becas para sus estudios en el Centro y, además, para proseguir estudios en Escuelas de Peritos Industriales o en el Instituto de Tarazona para la obtención del Bachillerato Laboral Superior; también obtenían premios provinciales, como el del alumno D. Diego Lázaro Ortiz en la especialidad de fresa en el curso 56-57; destacaban en los deportes, siendo campeones provinciales de balonmano en el 56-57 y de fútbol en el 59-60; y editaron a multicopista el primer periódico que surgió de los Institutos Laborales, titulado "Paz".

El segundo ámbito de actuación del Instituto Laboral era la población trabajadora, organizando y desarrollando cursos monográficos teórico-prácticos de especialización para productores que no cursaban estos estudios.

Y ya desde el primer año de funcionamiento se dedican con gran entusiasmo a esta otra labor de extensión cultural y técnica con un cursillo ofrecido por su Director sobre "La obtención y transformación de materias oleaginosas", que fue adoptado como modelo de cursillo para todos los que se celebraran en los Institutos Laborales.

A éste siguieron otras más en los cursos siguientes, con importante asistencia femenina y con dos modalidades, unos de expansión y divulgación cultural y otros de especialización técnica, sobre Tecnología Mecánica, Enología, Termotecnia, etc. Todos los cursillos terminaban con alguna visita cultural y la asistencia rondaba en torno a las 50 personas.

La comunidad educativa del Instituto Laboral estaba convencida de que su aportación a la sociedad no se circunscribía a las enseñanzas regladas en el interior del Centro. Encuentro en ellos un alto concepto del servicio que como profesionales de la enseñanza ponían a disposición de la sociedad sin importar el tiempo ni la dedicación a su tarea, por lo que supusieron un aldabonazo en la vida cultural de Almendralejo.

Porque, el tercer ámbito de actuación era la totalidad de la población, y el Instituto Laboral realizó también en este campo una importante labor, cooperando a su elevación cultural y técnica.

A través de la palabra escrita, confeccionando dos Boletines Informativos, "Iter" y "Misión de la Tierra de Barros", que, aparte de proporcionar noticias acerca del Instituto, ofrecían artículos de interés general y profesional y en el que solían escribir profesores de Enseñanza Primaria, inaugurando una colaboración entre los dos cuerpos docentes, en la que tanto insistía D. Guillermo Amador Rodríguez, nuestro querido Maestro de Taller, sección Metal, 37 años en el Centro, incansable trabajador (1954-1991), no sólo en la docencia de su disciplina sino en la difusión de las enseñanzas laborales, a quien se le ha dedicado hoy un merecidísimo homenaje.

La palabra escrita se difunde también desde la Biblioteca que siempre tuvo carácter de pública y que era muy utilizada, no sólo por los alumnos del Centro sino por personas, alumnos o adultos, que no formaban parte del mismo. El Instituto Laboral inaugura en los años cincuenta la tradición de las Ferias del Libro con gran éxito, organizando alrededor de cada 23 de abril conferencias y concursos literarios para potenciar la lectura entre la población.

También, a través de la palabra hablada, interviniendo en multitud de ocasiones en conferencias de los temas más variados, bien en ciclos culturales organizados desde la Biblioteca Pública Municipal, bien en efemérides señaladas a lo largo del curso. También difundieron la cultura a través de algunas colaboraciones radiofónicas, en la Emisión Semanal "Almendralejo", que tenía lugar los sábados por Radio Extremadura; y en la emisora local "La Voz de la Parroquia".

Cuando estamos de enhorabuena por la apertura de un magnífico Centro para el Conservatorio, es bueno recordar la importante labor que el Instituto Laboral hizo en los años cincuenta a favor de la Música, patrocinando una Academia y Banda de Música, primero bajo la dirección de D. Antonio Ramiro Soto y después de D. Salvador Villasalero Ibars, con una veintena de actuaciones anuales en la Plaza de Espronceda y en los Paseos de la Piedad, además de conciertos singulares el día de Santa Cecilia, en el homenaje a D. Isidro Moreno Gallardo o en ayuda del Instituto Laboral de Algemesí afectado por las inundaciones del Turia del año 1957.

El Instituto colaboraba también con otros Centros e Instituciones locales proporcionándoles sesiones de Cine educativo y documental, sobre todo; y con los industriales y agricultores estableciendo un Servicio de ayuda y consultorio gratuito y realizando, de igual manera, análisis de tierras o de otros productos.

Podríamos concluir, señalando que en aquellos años que van desde la cartilla de racionamiento a la ligera apertura del Plan de Estabilización económica, pasando por las restricciones eléctricas, que dificultaban las Prácticas en Talleres, y los repartos de la leche en polvo procedente de la ayuda norteamericana; en aquella década de luces y sombras, como todas, el Instituto Laboral "Santiago Apóstol" brilló con luz propia en la sociedad almendralejense de los años cincuenta.

Uno de los profesores del primer Claustro, D. Juan Maraña Frutos, esculpió en el escudo del Instituto: Labor omnia vincit (el trabajo todo lo puede). Es cierto. Aquello fueron los cimientos. Los resultados los tenemos en este presente cargado de futuro.

Muchas gracias