HISTORIA DE LA FILOSOFÍA. AUTORES

FILOSOFÍA GRIEGA                             PLATÓN                           ARISTÓTELES
FILOSOFÍA MEDIEVAL                       SANTO TOMÁS              GUILLERMO DE OCKHAM

FILOSOFÍA MODERNA                       DESCARTES                    HUME                          KANT

FILOSOFÍA CONTEMPORÁNEA       MARX                               NIETZSCHE           ORTEGA

 

FILOSOFÍA MEDIEVAL

SANTO TOMÁS Y GUILLERMO DE OCKHAM

GUILLERMO DE OCKAM


GUILLERMO DE OCKHAM

TEXTO
Summa Logicae

Tractatus de Principiis Theologiae

1.- TIEMPOS DE CRISIS:

En el siglo XIV la cristiandad como forma política entra en crisis. La espléndida cosmovisión elaborada por Santo Tomás en el siglo anterior comienza a agrietarse seriamente. La solución dada por el aquinatense al problema de los universales como solución intermedia entre el realismo y el nominalismo, como un ente de razón con fundamento en la realidad, es cuestionada radicalmente por el nominalismo de Guillermo de Ockham, fraile y teólogo franciscano.

1.1.- Crisis interna del Imperio:
El imperio se encontraba desgarrado por la lucha de la sucesión a la corona. Los pretendientes antagónicos eran Luis de Baviera y Federico Habsburgo. Juan XXII como jefe del Estado pontificio, ante el conflicto entre ambos pretendientes, se pronuncia por Federico de Habsburgo y anexa la parte del imperio que se encontraba en Italia, o sea, prácticamente todo el norte de Italia, hasta que la cuestión de la sucesión quedase resuelta. Para hacer efectiva esta pretensión nombra como vicario a Roberto de Anjou (1)

1.2.- Crisis Imperio - Papado: 
La relación de amor-odio entre el sacerdocio y el imperio, o entre la espada espiritual y la material, se agudizó de manera exasperante, presagiando el proceso de secularización que promovería la revolución francesa. El imperio estaba constituido por el denominado Sacro Imperio Romano Germánico, con centro en la actual Alemania, y el sacerdocio, por el Pontífice de Roma, señor de los Estados pontificios en el centro de Italia, con Roma de capital. (1) Luis de Baviera no lo reconoce. Como respuesta Juan XXII le dio tres meses de plazo para dejar el gobierno e ir a Aviñón a rendir cuentas. Era lógico también que Luis de Baviera se negara a ello. No sólo se negó, sino que acusó al Papa de simonía y apeló al concilio una instancia democrática, frente al absolutismo papal. El Papa reaccionó con sus armas, la excomunión del emperador y la liberación del juramento de fidelidad. Luis de Baviera pasó entonces a la acción. Bajó a Italia, se llegó hasta Roma, hizo proclamar la deposición de Juan XXII e hizo elegir un nuevo Papa que tomó el nombre de Nicolás V, quien consagró como emperador a Luis de Baviera Pero la lucha no terminó allí. Siguió su curso bajo los Pontífices que siguieron a Juan XXII, es decir, Benedicto XXII y Clemente VI. Éstos pusieron a Alemania bajo el "entredicho". Por otra parte el emperador fue excomulgado varias veces.

1.3.- Crisis interna de la Iglesia:
En el siglo XIV los Papas caen bajo la órbita del rey de Francia. Se ven obligados a abandonar Roma y establecerse en Aviñón, en el sur de Francia. Allí residirán de l305 al 1378, sucediéndose Clemente V, Juan XXII, Benedicto XII Clemente VI. La Iglesia era no sólo un poder espiritual, sino también material, directamente .político. Era un Estado que dominaba el centro de Italia. Poseía riquezas, distribuía honores, tenía ejército propio, hacía alianzas militares. Los cardenales y, a veces, los mismos Papas, se ponían al frente del ejército. Las familias nobles de Italia se disputaban el solio pontificio.El obispo de Roma fue acumulando territorios, ya sea por conquista o por donaciones de otros soberanos regionales. Para legitimar esta práctica se fraguó la célebre donatio Constantini según la cual el emperador Constantino habría donado al Papa Silvestre (314-335) y a sus sucesores poder, dignidad e insignias imperiales, haciéndole entrega del palacio de Letrán. Le entregaba, además, el dominio sobre todo occidente y se trasladaba a Oriente

1.4.- Crisis social y religiosa: la nova devotio.
La disputa entre el sacerdocio y el imperio se cruza en el siglo XIV con las discusiones sobre la pobreza y la riqueza en la Iglesia. El movimiento de los"espirituales" que se había formado en el franciscanismo cuestionaba radicalmente que la Iglesia tuviese propiedades.
En este contexto político-eclesiástico exasperado se desarrollan la actividad y el pensamiento de Guillermo de Ockam y de Marsilio de Padua. Ambos, sobre todo Guillermo de Ockham, adhieren a este movimiento, en contra de las posiciones pontificias. Ambos son perseguidos por la autoridad eclesiástica y se refugian en la corte del emperador Luis de Baviera. El centro del pensamiento y de las preocupaciones del primero era la libertad de conciencia religiosa y de investigación en el ámbito del conocimiento profano, o sea, de la filosofía y de las ciencias. Niega que al Papa le pertenezca de ninguna manera el poder absoluto tanto en materia espiritual como política. Son los albores del mundo que se agitarán convulsivamente en el renacimiento. A Marsilio de Padua le preocupan fundamentalmente las relaciones entre el Estado y la Iglesia. Escribe el Defensor pacis.

2.- ESCOLÁSTICA EN CRISIS. (¿CRITICISMO?).

    Y, en este contexto, se desarrolla la filosofía de Ockham, el llamado criticismo a partir de la cual, en teoría, comenzaría a decaer la filosofía escolástica y comenzar una nueva. En este sentido podría ser significativo el sobrenombre de Inceptor (Venerabilis Inceptor), como iniciador de una nueva filosofía; pero, de la misma manera que su inicio al grado de Magister se alargó interminablemente, el inicio de esta nueva filosofía tardaría mucho en imponerse debido, no sólo al carácter novedoso de su pensamiento, sino, incluso, a prohibiciones expresas para su divulgación.
    Casi a la manera escolástica se suelen señalar dos aspectos, e incluso dos épocas, para su criticismo. En la primera habría tratado cuestiones (1) filosófico -religiosas y en la segunda cuestiones (2) filosófico-políticas Pero ambas mantienen una unidad coherente dentro del rigor del pensamiento Ockhamista. Por las primeras (1) se le citó a defenderse ante el papa, por las segundas (2) se le excomulgó. Parece ser, pues, que estas eran más importantes o con mayor conexión con la realidad, o, quizás, el verdadero problema real. En ellas no hace sino seguir la tradicional critica franciscana, cuyo antecedente más próximo lo encuentra en Marsilio de Padua, al poder y apego a las riquezas de los papas. Dicho a lo clásico y con pocas palabras, en el problema político de las investiduras toma

(a) POSTURA A FAVOR DEL IMPERADOR Y EN CONTRA DEL PAPA.

Al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.

Pero el mismo criterio es el que se puede aplicar; análogamente, al problema filosófico religioso, ya considerado, de las relaciones razón y fe. A la fe, lo que es de fe y a la razón, lo que es de razón; y frente a la armonía tomista en la que las dos van de la mano en un equilibrio perfecto -siempre con una dependencia de la razón paralela a la del emperador respecto al papa- propone la

(b) TOTAL INDEPENDENCIA ENTRE RAZÓN Y FE.

La fe no necesita ningún auxilio de la razón. De ser así significaría incluso que habría alguna deficiencia o imperfección en la revelación y el Dios que se revela. Sobre las verdades de fe nos puede hablar la teología que pierde su carácter científico. La filosofía ni debe ni puede.

La razón otorgada por Dios de manera que nos da conocimiento tampoco necesitaría de la fe y se limita a los conocimientos naturales si quiere mantenerse en los límites racionales. Dentro de esos límites no cabe ninguna verdad de fe, no cabe el conocimiento de Dios, su esencia y, ni siquiera, su existencia. No es algo evidente y

 (c) TAMPOCO PUEDE PROBARSE RACIONALMENTE LA EXISTENCIA DE DIOS. 

De él no tenemos ninguna intuición, ni es, tampoco, demostrable y, ni siquiera, probable.

Desarma las, tan apreciadas en el tomismo, pruebas físicas, atacando el principio que las sustenta

(d) EL PRINCIPIO DE CAUSALIDAD.

Incluso ante la formulación más elemental: Lo que se mueve, se mueve por otro, ve contradicción con la afirmación de que el alma se mueve por sí misma (E incluso el agua cuando baja). Pone igualmente en duda que no puedan darse series infinitas (Incluso se darían motores infinitos en un continuo). O que sea menester un único elemento primero de esa serie. Podrían ser muchos. (No es absurdo que hubiera muchos dioses).Critica también que pueda mover como causa final. (No da otro valor a la causa final más alla del metafórico) Ni que este primer elemento sea Dios. ( Podría ser Mahoma o el gran cocodrilo).

Pero no sólo de Dios, la razón tampoco podría descubrirnos ni probarnos

(e) LA EXISTENCIA DEL ALMA.

Y lo mismo que se venía abajo el equilibrio estable Imperio- Papado y razón-fe, se rompe la armonía establecida en la escolástica que hacía coincidir

(f) LEY DIVINA - LEY NATURAL.

Ningún mandamiento es de ley natural. Si amar a Dios es bueno, es porque Dios lo ha querido; si hubiese querido, el odio a Dios sería una virtud. Lo contrario no sólo iría contra el poder de Dios, la omnipotencia divina, sino que exigiría, como veremos, la existencia en la mente divina(g) DE UNIVERSALES

O de elementos que también critica como esencias, substancias, entendimiento agente... tan queridos parala escolástica y heredados de Aristóteles. Incluso se atreve a criticar la materia de Aristóteles, tan negativa para un espíritu franciscano. Según él, también tiene actualidad (por sí misma, se entiende) siendo la extensión algo sin lo cual no se puede pensar. (Recordad para Descartes). Y, en este sentido propone algunas ideas, o pone en duda las anteriores, sobre el mundo natural.

No habría ninguna contradicción en que existiese ab eterno.

La materia de los cuerpos celestes sería la misma que la de la tierra.

Tampoco sería absurdo y sería posible la existencia de infinitos mundos.

(Posibilidad del infinito real frente al potencial aristotélico. Una de las argumentaciones en contra de esta idea era que, en ese caso la parte podría ser mayor que el todo y Guillermo de Ockham, utilizando el concepto del continuo no vería contradicción en esto que para la escolástica era una la negación de una verdad evidente: Que el todo es mayor que la parte.)



3.- TEORÍA DEL CONOCIMIENTO:

De todos estos cambios respecto a la filosofía escolástica el más fundamental ya que de él van a depender todos los demás será la teoría del conocimiento, aunque en la práctica no se pueda separar totalmente del resto de las cuestiones. No se puede desarrollar adecuadamente una teoría del conocimiento racional, si aún no se cree en él, sino se independiza de la fe, si no se admite la independencia entre razón y fe, si no se libera de la tutela de la fe aun en su forma de norma negativa. Si a la independencia de la razón que comienza a creer en su capacidad de conocer añadimos el amor a la naturaleza franciscano -hermano sol, hermana luna- podremos pensar en el inicio de la filosofía natural, en el inicio de una nueva filosofía y en una nueva concepción sobre la naturaleza del conocimiento. Y es aquí donde el principio de economía de Ockham se emplea a fondo dando como resultado una teoría de la intuición tan sencilla (a primera vista) pero tan sutil -nunca rasura tan fino su navaja- que creemos conveniente contrastarla con el esquema general de las teorías que predominan en la escolástica para una comprensión más completa.

3.1.- PLATONISMO CRISTIANO. (Neoplatonismo. San Anselmo. San Agustín).
Sin pretender una rigurosa exposición de esta teoría en el autor sino un esquema donde se aprecie más la tendencia general que las tesis propias del autor, la expondremos a partir de SAN AGUSTÍN.

a.- IDEAS INMUTABLES y ETERNAS. Partiendo del viejo problema de objetividad de nuestros conocimientos, considera, como Platón que los conocimientos científicos son universales y necesarios, dicho de otra manera, inmutables, eternos.

b.- SENSACIONES MUDABLES. De nuestras sensaciones particulares y mudables, no pueden proceder conocimientos inmutables. Las ideas inmutables y eternas no puedo encontrarlas en mi experiencia sensible. No pueden estar en mi mente mutable.

c.- ESTÁN EN LA MENTE DIVINA INMUTABLE: Si son objetos mentales, esencias inmutables, rationes, ideae, species aeternae. Y tienen que estar en una mente y una mente que sea eterna e inmutable, sólo nos queda la mente divina.(1) En ella están como arquetipos o modelos conforme a los cuales han sido creadas todas las cosas

d.- ILUMINISMO: Pero, si están en Dios, ¿cómo las conocemos nosotros? ¿ En Dios? No podemos ver la luz sino los objetos iluminados por la luz. No las vemos en Dios sino iluminados por la luz divina, por iluminación. De manera semejante a como Platón explica en el mito de la caverna en el que el sol ilumina los objetos para que podamos verlos así Dios, el sol, el bien, en el cristianismo, iluminaría los objetos para que nuestra alma pudiese comprenderlos. De la misma manera que el ojo necesita de la luz del sol para ver los objetos, la razón necesita de la luz divina para ver las ideas. Las veríamos en nuestra alma aunque no están en nuestra alma, "como en un espejo"; pero este espejo no contiene ninguna idea si no le llega la luz de esa idea -que está en Dios- de Dios. Nuestra alma vería directamente las ideas en sí misma mediante esa iluminación que le llega de Dios porque, en realidad, el alma, el alma superior estaría en contacto con Dios

SENSACIONES                        DIOS. SPECIES AETERNAE
SENTIDOS ILUMINACIÓN
ALMA INFERIOR..................... .......................ALMA SUPERIOR

De acuerdo con el esquema anterior, San Agustín establecería una ascensión en el conocimiento similar, en algún sentido, al platónico y la iluminación llegaría, de alguna manera hasta las sensaciones, con ocasión de las sensaciones intentado remedar de alguna manera el descenso al mundo de las sombras de Platón; pero son detalles que no vienen al caso ahora.



3.2.- ARISTOTELISMO CRISTIANO: SANTO TOMÁS: 
En este caso utilizaremos, para
esa panorámica general a Santo Tomás, que conocemos ya y que, con las habituales modificaciones cristianas, repite la teoría de la abstracción de Aristóteles.

 ENTENDIMIENTO AGENTE / ALMA

 ABSTRACCIÓN

SENTIDOS -------- SENSORIO COMÚN------IMAGEN /FANTASMA CONCEPCIÓN

ENTENDIMIENTO PACIENTE / POSIBLE


Es decir, el conocimiento comienza por los sentidos y, configurada la imagen que ahora se denomina fantasma; el entendimiento agente, garantiza ahora la universalidad del conocimiento abstrayendo lo esencial, la forma a partir de ese fantasma y lo pasa como concepto al entendimiento paciente, llamado ahora posible. Como el entendimiento agente no puede ser el entendimiento universal en acto que proponía Averrroes, porque entonces no conoceríamos nosotros, pasa a ser, en Santo Tomás, el alma, siempre en acto, desde que es creada por Dios y con esa capacidad de abstraer; pero esa capacidad de conocer pasa así a ser una entidad que subsiste incluso después de la desaparición del cuerpo. Para evitar la entidad de las ideas ha surgido una pléyade de entidades que producen y conocen las ideas.

3.3.- OCKHAM: LA NUEVA CONCEPCIÓN EMPÍRICA:

0.- Por referirnos a los esquemas anteriores, y de manera esquemática, diremos que Guillermo de Ockham, aplicando su principio de economía, no necesita, para explicar nuestra forma de conocer, ni las ideas inmutables de San Agustín, reminiscencia de las ideas platónicas, ni las especies obtenidas por abstracción a partir de las formas de la teoría aristotélico-tomista. Serían "entes multiplicados sin necesidad". El conocimiento sería mucho más simple, intuitivo, directo y concreto.

1.- SIMPLE: Puede que nos choque, si leemos sus textos, el hecho de que utilice, para designar la facultad de conocer, la palabra alma; más aún, si ya sabemos que, partiendo precisamente de su teoría del conocimiento, niega la posibilidad de conocer racionalmente la existencia del alma, a cuyo conocimiento sólo podríamos llegar por la fe. Es claro, por tanto, que no la utiliza para referirse a esa entidad (¿entelequia o ente?) de la que habla el resto de la filosofía cristiana, sino simplemente, y quizás en un sentido parecido al de Platón, a nuestra posibilidad de conocer que sin duda existe, puesto que conocemos, y que tiene alguna de las características que tradicionalmente se han aplicado al alma: su simplicidad, por ejemplo. El acto de conocer es simple. Siguiendo el principio de economía, elimina Ockham todas estas partes, etapas, o facultades (...sensación, imagen, entendimiento posible...) distintas de las que hablaban las teorías anteriores. El conocimiento es una unidad y, en ese sentido, el acto de conocer es único. De una manera misteriosa, no sabemos cómo(2), conocemos el objeto y sus inherencias, por así decirlo, de un vistazo, de un golpe de conocimiento.

2.- INTUITIVO: A esa forma de conocer es a la que suele llamarse intuición; así lo veíamos cuando hablábamos de la intuición platónica de las ideas: si se mira en la dirección correcta, si las miramos, las conocemos sin más. Basta ahora cambiar el sentido metafórico de mirar por el real, (se mira con los ojos), para entender lo que nos quiere decir Guillermo de Ockham. Si se halla presente un hecho real a nuestros sentidos -Y podríamos decir, incluso, a nuestra alma, ya que, como decíamos en el punto anterior, sentidos, imaginación, memoria... forman un acto único y simple de conocimiento-, conocemos ese hecho y sus inherencias. Es decir conocemos la existencia de ese hecho, recordamos hechos similares de experiencias pasadas, conocemos las distintas relaciones entre los objetos que aparecen en el mismo, en otros más o menos cercanos o en otros, no presentes, ya pasados; conocemos que conocemos, el acto del conocimiento... y ponemos nombres ... a objetos, a relaciones, a circunstancias... o, incluso a nombres.

    En plan cuasi escolástico se suele distinguir entre (a) conocimiento perfecto: Experiencia de la realidad actual y presente y (b)conocimiento imperfecto: Referido a una experiencia pasada; pero, de todos modos, como hemos dicho en toda experiencia presente se hace referencia a otras ya pasadas y cualquier experiencia pasada ha tenido en origen una experiencia presente.
    En otras interpretaciones, y acudiendo a la distinción de Duns Scoto entre (a) conocimiento intuitivo y (b) conocimiento abstractivo, aplican el primer nombre al anteriormente denominado perfecto que se daría ante una experiencia presente y el segundo, al imperfecto. que no implica la existencia presente de una experiencia. También suele distinguiese entre conocimiento sensible, referido a cosas existentes, a las cosas conocidas y conocimiento intelectual, referido a los actos del entendimiento, ... y al placer o dolor que lo pueden acompañar; pero, quizás debiéramos decir mejor, simplemente y de acuerdo con punto anterior, -simplicidad del acto de conocimiento-, al hecho de conocer; pues el hecho de conocer sigue siendo único y simple: intuitivo, aunque en ese acto único conozcamos a la vez y de un vistazo todas estas cosas. (Y de manera directa)

3.- DIRECTO: De acuerdo con el punto anterior el conocimiento intuitivo es directo; puestos, decíamos, ante un hecho, lo conocemos. Sin ninguna especie intermedia. Santo Tomás había criticado a los averroístas diciendo que si era el entendimiento agente el que, en definitiva, conocía, por ser universal, no éramos nosotros los que conocíamos; pero su teoría en este sentido, se convertiría en semi averroísta. Pues, aun siendo universal, en parte sería nuestro, y podríamos decir que conocía una parte de nosotros; lo cual aplicado a su teoría, lo que hace sería multiplicar estas partes (y sin necesidad, añadiría Ockham). Primero conocen los sentidos; luego, la imaginación; después necesitamos la especie, la forma abstraída para obtener, finalmente el concepto. Ockham rechaza todos estos intermediarios y, sobre todo, las especies abstraídas por el entendimiento agente-alma(3) porque son inútiles, sin valor cognoscitivo y sin realidad constatable psicológica. Sería, dice más o menos Ockham, como conocer a Alejandro, mediante la efigie de Alejandro. Solemos conocer a Alejandro y luego reconocer sus representaciones pero no podemos conocer nada mediante una especie abstraída; especie que, de ser algo, de subsistir en ¿nuestro conocimiento? (Cabeza, mente, cerebro...) no hay constatación empírica alguna.

4.- CONCRETO: En coherencia con el punto anterior, nuestro conocimiento no tendría como objeto especies universales o conceptos abstractos, no versaría sobre realidades abstractas universales; la realidad es siempre particular y concreta y nuestro conocimiento tendría siempre como objeto realidades particulares y concretas mediante actos particulares y concretos de conocimiento. Desaparecerían de un plumazo todas las entidades universales y abstractas de la escolástica; pero entonces podríamos preguntarnos por aquella validez universal que se atribuye al conocimiento científico o ,dicho de otro modo, por la verdad científica. Entraríamos así de lleno en el problema de los universales que trataremos en un punto distinto. Podríamos resumir diciendo lo que encontraréis en muchos comentarios sobre Ockham: que el problema se pasa del plano metafísico al lógico; que se pasa de hablar de entidades para hablar del lenguaje. Quizás sea difícil entender a partir del pensamiento medieval este cambio en el que, en rigor, no se elimina la metafísica, se cambia eso sí, radicalmente, de metafísica; se inicia una metafísica que sólo podremos ver explícita en el Tractatus de Wittgenstein, en la filosofía del lenguaje que inicia Ockham y que trataremos de resumir en unos párrafos.

5.- PONEMOS NOMBRES: Decíamos en el párrafo 2. Al conocer mediante la intuición empírica, nos hallamos ante un hecho concreto, conocemos la existencia del hecho, sus inherencias, el acto concreto de conocer y ponemos nombres.

-Sea el hecho aquí y ahora hay una mesa blanca delante del encerado.

-Conocemos el hecho de que hay una mesa blanca delante del encerado.

-Básicamente, la existencia de una mesa.

-Le aplicamos el nombre (o término) de "mesa".

-El término "mesa" está en lugar de (supone /suppositio) la mesa y es un término particular y concreto; tan concreto que en el caso anterior consta de una "m", una "e", una "s" y una "a", escritas en negrita, cursiva del tipo Times New Roman, tamaño 12. (Sólo se dice que es "universal" porque se lo aplicaremos al resto de mesas que conozcamos -a todas- o se lo aplicamos a ésta porque se lo hemos aplicado a todas las que hemos conocido antes).

-Conocemos, en el mismo acto, sus inherencias: que la mesa es blanca. Pero esto no significa que conozcamos otra cosa: la blancura, p.e. sino la misma mesa blanca que es la mesa particular y concreta que estamos conociendo, ni que hayamos abstraído la blancura sino que la hemos aplicado otro término: "blanca" tan particular y concreto como el anterior y que aplicamos a todas las cosas concretas y particulares que conozcamos.

-Conocemos en el mismo acto su relación con el encerado dando igualmente un nombre al encerado, "encerado" y a esa relación concreta "delante de".

-Damos incluso un "nombre" al hecho conocido, al hecho total, conocido en un único acto de conocimiento : "Hay una mesa blanca delante del encerado". La oración, la proposición / pro-positio supondría, estaría "puesta en lugar del" hecho.

Habría desparecido cualquier tipo de entidad universal. Tendríamos únicamente hechos concretos, cosas concretas, inherencias concretas, actos singulares y concretos de conocimiento, puesta de nombres concretos a hechos concretos. El problema, planteado antes sobre entidades, se plantea ahora en clave de términos.(4)

Los términos suponen, significan, señalan, se refieren a objetos o inherencias que se dan en el objeto. En ese caso Ockham los clasifica como categoremáticos. Significan algo aisladamente.

Pero también suponen las relaciones con otros y en este caso no significan nada si no están relacionados con los nombres de otros: "delante de". En este caso los clasifica como sincategoremáticos.

Pero los términos que estamos usando, dirá alguien, son particulares y concretos porque pertenecen a una lengua particular y concreta. "Mesa" es un término, un nombre particular y concreto porque en castellano se escribe así, como en francés escribiríamos "table" o, en alemán "Tisch" y lo mismo sucede en el lenguaje hablado; pero ¿y el concepto? Ockham diría que son tres aspectos de lo mismo. El término escrito /scriptum y el oral / prolatus serían de institución arbitraria mientras que el conceptus sería natural; pero no por eso sería algo distinto de un SIGNO / SIGNUM que supone o está en lugar de, que señala a, que tiende a / intentio un hecho singular que significa.

Se podría insistir: ¿A qué realidad concreta señala el término "término"? La suposición, dirá Ockham puede ser material, se refiere a una palabra concreta, como cuando digo " "hombre" es bisílabo". Puede ser personal si se refiere a un hecho concreto, como cuando digo ""este hombre" (y me refiero a Higuero) corre mucho". Puede ser simple si me refiero a todos los que aplico ese nombre, como cuando digo ""el hombre" es mortal". Cada (sincategoremático que los pone a todos en el mismo grupo) hombre (nombre que aplico a todos y cada uno de ellos) se muere de hecho.

Y sucede lo mismo con las palabras habladas que con las pensadas: Ese signo de ninguna lengua. Ese signo al que también llama intentio / intención, puede ser, según Ockham, intención primera si se refiere a hechos o segunda, si se refiere a nombres de hechos; si es nombre de nombres, signo de signos(5).

Respecto a esto podemos terminar con un ejemplo que elimina aquel concepto tan solemne de la verdad para reducirlo a un problema de lenguaje. Cuando decimos "hay una mesa blanca delante del encerado" que, como hemos dicho, sería el nombre del hecho: aquí y ahora hay una mesa blanca delante del encerado, será verdad, y según las teorías más realistas y al uso en la escolástica si la pro-positio coincide con el hecho. Pero ¿a quién se atribuye el término "verdad" o "verdadero" ("x es verdad; x es verdadero")?

-A los hechos, no. Los hechos son o no son; pero no podemos decir

de ellos que sean verdaderos o no.

-A la relación entre hecho y proposición. Podremos decir de ella si coincide o no; pero no que sea o no verdadera.

- Sólo nos quedaría la proposición a la que llamamos, denominamos, "verdadera" si coincide o "falsa" si no hay coincidencia.

"Verdad" sólo sería un término que aplicamos a proposiciones, un nombre que aplicamos a los nombres de los hechos. O, cuando pensamos de algo que es verdad, ese algo es, nos estamos refiriendo a lo que alguien dice, escribe o piensa(6).

4.- PROBLEMA DE LOS UNIVERSALES.

4.1.- Planteado de un modo muy general, el problema del los universales tiene, sobre todo, que ver con el problema del conocimiento. ¿Cómo puede haber conocimiento objetivo si no trata de objetos que tengan cierta consistencia, que no sean universales. (Para todos y para todo tiempo, independientes del tiempo en que se dé y de las personas en que se dé). Simplificando, podríamos retrotraerlo al valor de las ideas en Platón o la objetividad de las categorías de Aristóteles que determinarían el valor de los conceptos, o, dicho a la inversa, cómo superar la subjetividad de nuestros conocimientos llamemoslos las ideas con que pensamos, los conceptos que tenemos o lo que decimos.
Aunque el problema, tal como se presenta, tiene un contenido netamente metafísico al preguntarse, sobre todo, qué son esos objetos (En lugar de cómo funcionan, p.e.), qué entidad tienen y substantivarlos hasta preguntarse, incluso, dónde están.
Siguiendo el mismo estilo esquemático, comenzaremos enumerando, de la forma más general, las tres posturas que se suelen citar, tradicionalmente, ante este problema:

REALISMO EXTREMO: Existen antes de las cosas. Ante rem. Se atribuye al la total objetividad de las ideas en Platón, que tienen validez por sí mismas, independiente de las cosas y, desde luego, al platonismo cristiano ya que, al introducir la idea de la creación, todo habría sido creado de acuerdo con las ideas divinas, conforme a ese arquetipo o modelo previo a las cosas.

REALISMO MODERADO: Existen en las cosas. In re. Y se atribuye a la teoría del conocimiento de Aristóteles según la cual, la única forma de existencia de las ideas es como formas en las substancias, unidas de manera inseparable a las mismas y sólo separables por abstracción cuya objetividad garantizaría, a su vez, el entendimiento agente. Dicho de otro modo, sólo existen substancias. Los conceptos universales mediante los cuales les conocemos no son, en realidad, sino la forma unida inseparablemente a la substancia y sólo separada mediante la abstracción del entendimiento agente y convertida en concepto de nuestro entendimiento paciente. Conceptos que son universales como universales son las formas en las cosas. Lo seguirá el aristotelismo cristiano con las novedades que ya hemos comentado.

NOMINALISMO: No existen de ningún modo. Ni ante rem, ni in re. No hay ideas que funcionen como arquetipos de las cosas, no hay esencias, formas, especies que nosotros podamos abstraer en las cosas, no hay nada universal. Lo que llamamos universal no son sino nombres concretos y particulares que ponemos a las cosas y con los que nos entendemos bastante bien. Nombres concretos y singulares que aplicamos a muchas / (a todas) cosas particulares y concretas y cuya única universalidad es esta aplicación a muchas cosas. Sería la postura de Guillermo de Ockham.


4.2.- Si deseamos una precisión histórica, ligeramente superior, al planteamiento general expuesto, tendríamos que centrar este problema, planteado ya en el siglo III a.C. en el Isagoge de Porfirio en su forma teórica, en la edad media, época en que se desarrolla con su mayor virulencia, y en su forma práctica, al hallarse íntimamente ligado a otros problemas de la época, religiosos, políticos y sociales como el problema de razón y fe o el más práctico, aunque paralelo, Imperio / Papado o cuestión de las investiduras.
Escribe Porfirio:

"Así pues, sobre los géneros y las especies declinaré hablar tanto de si subsisten o son puros y simples pensamientos como de si son subsistentes corpóreos o incorpóreos como también de si están separados o si son subsistentes en las cosas sensibles y dependen de ellas, por ser el tratamiento de todo esto profundísimo y requerir un examen mayor."

Podemos reducir el párrafo al siguiente esquema:

 

 

Corpóreos

 

 

Subsisten

 

Separados

Géneros, especies

 

Incorpóreos

 

 

 

 

En las cosas sensibles

 

Puros pensamientos

 

 


Y podemos ver que el tema de los universales, tradicionalmente enfocado como un problema, sobre todo, platónico, tiene un planteamiento netamente aristotélico(7).

La pregunta general versa sobre los géneros y especies y afecta directamente al concepto aristotélico de substancia segunda e indirectamente al de substancia.(8)

Las posibilidades que nos presenta aquí Porfirio se corresponden más o menos con las soluciones o posturas que se adoptaron a nte este problema en la edad media.


1.- Caso primero: Que sean substancias -subsistan- corpóreas. Caso inédito que, aunque debiera ser tenido más en consideración ya que, conforme a la teoría hilemórfica, toda substancia está compuesta de materia, y, por tanto es material, corpórea, no encontramos quien la defienda a no ser que nos retrotraigamos a las disputas gnósticas sobre si Cristo es un eón espiritual o material.

2.- Planteamiento segundo: Podemos plantear, de manera general, que sean substancias incorpóreas. Lo cual, como ya hemos dicho en el punto anterior, sería imposible -o contradictorio- plantearlo, en sentido estricto, en la teoría aristotélica, por la teoría hilemórfica ya citada o en la de Platón, porque no habla ni siquiera del concepto general de substancia. Es decir, es un planteamiento que, en sentido estricto, no podía darse en el mundo griego y que pertenece, históricamente, al mundo medieval o, como mínimo, al pensamiento cristiano que, como ya hemos visto, sí admite substancias incorpóreas y que, además, conocía ya Porfirio.

3.- Caso segundo: Que sean substancias incorpóreas separadas de las cosas. Es el denominado realismo exagerado que comúnmente se atribuye a Platón por haber considerado que las ideas se hallan separadas de las cosas (y de nosotros y entre sí) pero que estrictamente, como hemos dicho, sólo sería aplicable al platonismo cristiano de San Anselmo, p.e., o, incluso, a San Agustín; pero, respecto a Platón, sólo podríamos afirmar que están separadas de las cosas, no que sean substancias.

4.- Caso tercero: que sean substancias incorpóreas en las cosas sensibles. Se consideraría el denominado realismo moderado aplicando esta denominación a las formas subsistentes en las substancias y atribuible a Aristóteles, si consideramos las esencias como tales, o, más claramente, a los aristotélico-tomistas que admiten substancias sin composición de materia, constituidas sólo por esencia (con o sin composición de existencia.)

5.- Caso cuarto: Son puros pensamientos. El problema de este caso sería interpretar qué se quiere decir con puros pensamientos.

5.1.- En cierto modo podríamos decir que las ideas de Platón son puros pensamientos. El único problema sería colocarlos en una mente (de donde Platón las separa) y en una mente inmutable y, en este caso divina (y que sirviesen para justificar la fe o el agustinismo político).

5.2.- También podría aplicarse a los conceptos aristotélicos; el problema se crea cuando estos conceptos coinciden con esencias en las cosas y estas esencias tienen existencia debido a un acto creador que no sólo es causa eficiente sino que tiene en sí, también, la causa ejemplar con la que también coincide.

5.3.- En el sentido y clasificación que hace Porfirio, opuesto a substancia, a cualquier tipo de entidad subsistente, la doctrina que mejor se adapta sería la del nominalismo de Guillermo de Ockham para el que los conceptos no serían sino términos, no hablados ni escritos, intenciones que únicamente señalan cosas, sin ser otra cosa que signos, palabras, nombres que significan, suponen las cosas reales que nosotros usamos para decir los hechos. En este sentido puros pensamientos , podría leerse como puros actos de conocimiento, puro decir los hechos, puro pensar los hechos.

NOTAS:

1. Ne velis foras, in interiori hominis habitat veritas. No busques en el exterior. Todo es mudable. En el interior habita la verdad. Mira tu alma. En tu alma encontrarás objetos estables. Constata tu propia naturaleza mudable. Las ideas son superiores a ta propia naturaleza. Deben provenir de una naturaleza superior: de Dios.

2. Recordad que, aunque el curso pasado anduvimos analizando la percepción, para explicar simplemente la configuración de imágenes teníamos que acudir a especulaciones fenoménicas que nos explican lo que sucede; pero no cómo sucede.

3. Vemos así la gran diferencia en el uso de la palabra alma entre Santo Tomás y Ockham, al referirse al conocimiento. Mientras en el primero es nuestro entendimiento agente, dado por Dios y de manera definitiva, no aniquilable, de modo que, no sólo está siempre en acto mientras vivamos, sino que sigue existiendo, también, después de la muerte, sin el cuerpo, en Guillermo de Ockham no significa sino el acto del conocimiento totalmente simple y que incluye sentidos etc etc.

4. Y el problema metafísico sobre estas entidades se convertirá en la Filosofía del Lenguaje en el problema -metafísico- del significado. Pero sigamos con Ockham.

5. Y aquí podríamos hablar de los distintos niveles del lenguaje de los que hoy tanto se habla

6. A partir de esta teoría de conocimiento surgiría también una nueva concepción de la ciencia. Al no conocerse esencias sino hechos e inherencias concretas, la deducción pasaría a otro plano de la demostración. No serviría para obtener conocimientos empíricos. La inducción comenzaría a perfilarse como nuevo método pudiendo tener validez a partir de un solo caso. Más experiencias sólo añadirían probabilidad. La generalización comenzaría cuando un término se le aplica el sincategoremático generalizador: cada, todo. Pero empíricamente sólo lo podemos aplicar a las experiencias habidas, a hechos existentes conocidos; hablando de pasado o futuro donde sólo nos quedan nombres, sólo podemos aplicar relaciones de nombres, es aplicable entonces la deducción pero desaparece la experiencia de hechos existentes, se convierte, hablando en términos actuales en una ciencia formal. (Que, por supuesto se puede aplicar a hechos existentes; pero eso es otra historia).

7. O, al menos, se plantea desde un punto de vista estrictamente aristotélico.

8. Recordemos: substancia, to de tí, lo concreto, lo que es sujeto y no atributo. Sócrates es hombre. Sócrates, el sujeto, sería, no cabe duda, una substancia concreta y que podemos señalar: éste. Pero resulta que también podemos decir: el hombre es animal racional. El hombre es aquí sujeto; ¿es una substancia? ¿Existe el hombre? ¿Existen los hombres? Según Aristóteles y los aristotélicos, sí; serían substancias segundas. (Sócrates sería substancia primera.) La especie hombre sería una substancia y del mismo modo que todas las especies y los géneros, e, incluso, el género supremo: el ser.

Éste es el problema que se presenta, si géneros y especies subsisten y afecta, por tanto a estas reconocidas substancias segundas y, de rebote, al concepto general de substancia que quedaba muy claro mientras se hablaba del to de tí; pero, no tanto, cuando se llegaba a hablar del to ti en einai, lo que realmente hace que Sócrates o el hombre sean la substancia que son.

                                  Esquema: Jesús Lobo

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