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HISTORIA DE LA FILOSOFÍA. AUTORES | ||||||||||||||||||||||||||||||
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FILOSOFÍA
GRIEGA
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ARISTÓTELES | ||||||||||||||||||||||||||||||
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FILOSOFÍA MEDIEVAL SANTO TOMÁS Y GUILLERMO DE OCKHAM GUILLERMO DE OCKAM
GUILLERMO DE OCKHAM TEXTO
Tractatus de Principiis
Theologiae
1.- TIEMPOS DE CRISIS: 1.1.- Crisis interna del Imperio: 1.2.- Crisis Imperio - Papado: 1.3.- Crisis interna de la Iglesia: 1.4.- Crisis social y religiosa: la nova devotio. 2.- ESCOLÁSTICA EN CRISIS. (¿CRITICISMO?). Y, en este contexto, se desarrolla
la filosofía de Ockham, el llamado criticismo a partir
de la cual, en teoría, comenzaría a decaer la filosofía escolástica y comenzar
una nueva. En este sentido podría ser significativo el sobrenombre de Inceptor
(Venerabilis Inceptor), como iniciador de una nueva
filosofía; pero, de la misma manera que su inicio al
grado de Magister se alargó
interminablemente, el inicio de esta nueva filosofía tardaría
mucho en imponerse debido, no sólo al carácter novedoso de su
pensamiento, sino, incluso, a prohibiciones expresas para su divulgación. (a) POSTURA A FAVOR DEL IMPERADOR Y EN CONTRA DEL PAPA. Al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios. Pero el mismo criterio es el que se puede aplicar; análogamente, al problema filosófico religioso, ya considerado, de las relaciones razón y fe. A la fe, lo que es de fe y a la razón, lo que es de razón; y frente a la armonía tomista en la que las dos van de la mano en un equilibrio perfecto -siempre con una dependencia de la razón paralela a la del emperador respecto al papa- propone la (b) TOTAL INDEPENDENCIA ENTRE RAZÓN Y FE. La fe no necesita ningún auxilio de la razón. De ser así significaría incluso que habría alguna deficiencia o imperfección en la revelación y el Dios que se revela. Sobre las verdades de fe nos puede hablar la teología que pierde su carácter científico. La filosofía ni debe ni puede. La razón otorgada por Dios de manera que nos da conocimiento tampoco necesitaría de la fe y se limita a los conocimientos naturales si quiere mantenerse en los límites racionales. Dentro de esos límites no cabe ninguna verdad de fe, no cabe el conocimiento de Dios, su esencia y, ni siquiera, su existencia. No es algo evidente y (c) TAMPOCO PUEDE PROBARSE RACIONALMENTE LA EXISTENCIA DE DIOS. De él no tenemos ninguna intuición, ni es, tampoco, demostrable y, ni siquiera, probable. Desarma las, tan apreciadas en el tomismo, pruebas físicas, atacando el principio que las sustenta (d) EL PRINCIPIO DE CAUSALIDAD. Incluso ante la formulación más elemental: Lo que se mueve, se mueve por otro, ve contradicción con la afirmación de que el alma se mueve por sí misma (E incluso el agua cuando baja). Pone igualmente en duda que no puedan darse series infinitas (Incluso se darían motores infinitos en un continuo). O que sea menester un único elemento primero de esa serie. Podrían ser muchos. (No es absurdo que hubiera muchos dioses).Critica también que pueda mover como causa final. (No da otro valor a la causa final más alla del metafórico) Ni que este primer elemento sea Dios. ( Podría ser Mahoma o el gran cocodrilo). Pero no sólo de Dios, la razón tampoco podría descubrirnos ni probarnos (e) LA EXISTENCIA DEL ALMA. Y lo mismo que se venía abajo el equilibrio estable Imperio- Papado y razón-fe, se rompe la armonía establecida en la escolástica que hacía coincidir (f) LEY DIVINA - LEY NATURAL. Ningún mandamiento es de ley natural. Si amar a Dios es bueno, es porque Dios lo ha querido; si hubiese querido, el odio a Dios sería una virtud. Lo contrario no sólo iría contra el poder de Dios, la omnipotencia divina, sino que exigiría, como veremos, la existencia en la mente divina(g) DE UNIVERSALES O de elementos que también critica como esencias, substancias, entendimiento agente... tan queridos parala escolástica y heredados de Aristóteles. Incluso se atreve a criticar la materia de Aristóteles, tan negativa para un espíritu franciscano. Según él, también tiene actualidad (por sí misma, se entiende) siendo la extensión algo sin lo cual no se puede pensar. (Recordad para Descartes). Y, en este sentido propone algunas ideas, o pone en duda las anteriores, sobre el mundo natural. No habría ninguna contradicción en que existiese ab eterno. La materia de los cuerpos celestes sería la misma que la de la tierra. Tampoco sería absurdo y sería posible la existencia de infinitos mundos. (Posibilidad del infinito real frente al potencial aristotélico. Una de las argumentaciones en contra de esta idea era que, en ese caso la parte podría ser mayor que el todo y Guillermo de Ockham, utilizando el concepto del continuo no vería contradicción en esto que para la escolástica era una la negación de una verdad evidente: Que el todo es mayor que la parte.)
De todos estos cambios respecto a la filosofía escolástica el más fundamental ya que de él van a depender todos los demás será la teoría del conocimiento, aunque en la práctica no se pueda separar totalmente del resto de las cuestiones. No se puede desarrollar adecuadamente una teoría del conocimiento racional, si aún no se cree en él, sino se independiza de la fe, si no se admite la independencia entre razón y fe, si no se libera de la tutela de la fe aun en su forma de norma negativa. Si a la independencia de la razón que comienza a creer en su capacidad de conocer añadimos el amor a la naturaleza franciscano -hermano sol, hermana luna- podremos pensar en el inicio de la filosofía natural, en el inicio de una nueva filosofía y en una nueva concepción sobre la naturaleza del conocimiento. Y es aquí donde el principio de economía de Ockham se emplea a fondo dando como resultado una teoría de la intuición tan sencilla (a primera vista) pero tan sutil -nunca rasura tan fino su navaja- que creemos conveniente contrastarla con el esquema general de las teorías que predominan en la escolástica para una comprensión más completa. 3.1.- PLATONISMO
CRISTIANO. (Neoplatonismo. San Anselmo. San Agustín). a.- IDEAS INMUTABLES y ETERNAS. Partiendo del viejo problema de objetividad de nuestros conocimientos, considera, como Platón que los conocimientos científicos son universales y necesarios, dicho de otra manera, inmutables, eternos. b.- SENSACIONES MUDABLES. De nuestras sensaciones particulares y mudables, no pueden proceder conocimientos inmutables. Las ideas inmutables y eternas no puedo encontrarlas en mi experiencia sensible. No pueden estar en mi mente mutable. c.- ESTÁN EN LA MENTE DIVINA INMUTABLE: Si son objetos mentales, esencias inmutables, rationes, ideae, species aeternae. Y tienen que estar en una mente y una mente que sea eterna e inmutable, sólo nos queda la mente divina.(1) En ella están como arquetipos o modelos conforme a los cuales han sido creadas todas las cosas d.- ILUMINISMO: Pero, si están en Dios, ¿cómo las conocemos nosotros? ¿ En Dios? No podemos ver la luz sino los objetos iluminados por la luz. No las vemos en Dios sino iluminados por la luz divina, por iluminación. De manera semejante a como Platón explica en el mito de la caverna en el que el sol ilumina los objetos para que podamos verlos así Dios, el sol, el bien, en el cristianismo, iluminaría los objetos para que nuestra alma pudiese comprenderlos. De la misma manera que el ojo necesita de la luz del sol para ver los objetos, la razón necesita de la luz divina para ver las ideas. Las veríamos en nuestra alma aunque no están en nuestra alma, "como en un espejo"; pero este espejo no contiene ninguna idea si no le llega la luz de esa idea -que está en Dios- de Dios. Nuestra alma vería directamente las ideas en sí misma mediante esa iluminación que le llega de Dios porque, en realidad, el alma, el alma superior estaría en contacto con Dios
De acuerdo con el esquema anterior, San Agustín establecería una ascensión en el conocimiento similar, en algún sentido, al platónico y la iluminación llegaría, de alguna manera hasta las sensaciones, con ocasión de las sensaciones intentado remedar de alguna manera el descenso al mundo de las sombras de Platón; pero son detalles que no vienen al caso ahora. 3.2.- ARISTOTELISMO CRISTIANO: SANTO
TOMÁS:
ENTENDIMIENTO
AGENTE / ALMA ABSTRACCIÓN SENTIDOS
-------- SENSORIO COMÚN------IMAGEN /FANTASMA CONCEPCIÓN ENTENDIMIENTO
PACIENTE / POSIBLE 3.3.- OCKHAM: LA NUEVA
CONCEPCIÓN EMPÍRICA: 0.- Por referirnos a los
esquemas anteriores, y de manera esquemática, diremos que Guillermo de
Ockham, aplicando su principio de economía, no necesita, para explicar
nuestra forma de conocer, ni las ideas inmutables de San
Agustín, reminiscencia de las ideas platónicas, ni las especies
obtenidas por abstracción a partir de las formas de la teoría
aristotélico-tomista. Serían "entes multiplicados sin
necesidad". El conocimiento sería mucho más simple,
intuitivo, directo y concreto.
1.- SIMPLE: Puede
que nos choque, si leemos sus textos, el hecho de que utilice, para
designar la facultad de conocer, la palabra alma;
más aún, si ya sabemos que, partiendo precisamente de su teoría del
conocimiento, niega la posibilidad de conocer racionalmente la existencia
del alma, a cuyo conocimiento sólo podríamos llegar por la fe. Es
claro, por tanto, que no la utiliza para referirse a esa entidad (¿entelequia
o ente?) de la que habla el resto de la filosofía cristiana, sino
simplemente, y quizás en un sentido parecido al de Platón, a nuestra
posibilidad de conocer que sin duda existe, puesto que conocemos,
y que tiene alguna de las características que tradicionalmente
se han aplicado al alma: su simplicidad, por
ejemplo. El acto de conocer es simple. Siguiendo el principio de
economía, elimina Ockham todas estas partes, etapas, o facultades (...sensación,
imagen, entendimiento posible...) distintas de las que hablaban
las teorías anteriores. El conocimiento es una unidad y, en ese sentido,
el acto de conocer es único. De una manera misteriosa, no
sabemos cómo(2), conocemos el objeto y sus
inherencias, por así decirlo, de un vistazo, de un golpe de
conocimiento.
2.- INTUITIVO: A
esa forma de conocer es a la que suele llamarse intuición;
así lo veíamos cuando hablábamos de la intuición platónica de las
ideas: si se mira en la dirección correcta, si las miramos, las
conocemos sin más. Basta ahora cambiar el sentido metafórico de mirar
por el real, (se mira con los ojos), para entender lo que nos quiere decir
Guillermo de Ockham. Si se halla presente un hecho real a nuestros
sentidos -Y podríamos decir, incluso, a nuestra alma,
ya que, como decíamos en el punto anterior, sentidos, imaginación,
memoria... forman un acto único y simple de conocimiento-, conocemos ese
hecho y sus inherencias. Es decir conocemos la existencia
de ese hecho, recordamos hechos similares de experiencias
pasadas, conocemos las distintas relaciones entre los objetos que
aparecen en el mismo, en otros más o menos cercanos o en otros,
no presentes, ya pasados; conocemos que conocemos, el acto del
conocimiento... y ponemos nombres ... a
objetos, a relaciones, a circunstancias... o, incluso a nombres.
En plan
cuasi escolástico se suele distinguir entre (a) conocimiento
perfecto: Experiencia de la realidad actual y presente y
(b)conocimiento imperfecto: Referido a una
experiencia pasada; pero, de todos modos, como hemos dicho en toda
experiencia presente se hace referencia a otras ya pasadas y
cualquier experiencia pasada ha tenido en origen una experiencia
presente. 3.- DIRECTO: De
acuerdo con el punto anterior el conocimiento intuitivo es directo;
puestos, decíamos, ante un hecho, lo conocemos. Sin ninguna especie
intermedia. Santo Tomás había criticado a los
averroístas diciendo que si era el entendimiento agente el que, en
definitiva, conocía, por ser universal, no éramos nosotros
los que conocíamos; pero su teoría en este sentido, se convertiría en
semi averroísta. Pues, aun siendo universal, en parte sería
nuestro, y podríamos decir que conocía una parte de nosotros;
lo cual aplicado a su teoría, lo que hace sería multiplicar estas partes
(y sin necesidad, añadiría Ockham). Primero
conocen los sentidos; luego, la imaginación;
después necesitamos la especie, la forma
abstraída para obtener, finalmente el concepto.
Ockham rechaza todos estos intermediarios y, sobre todo, las especies
abstraídas por el entendimiento agente-alma(3)
porque son inútiles, sin valor cognoscitivo y sin realidad
constatable psicológica. Sería, dice más o menos Ockham, como
conocer a Alejandro, mediante la efigie
de Alejandro. Solemos conocer a Alejandro y luego reconocer sus
representaciones pero no podemos conocer nada mediante una especie
abstraída; especie que, de ser algo, de subsistir en ¿nuestro
conocimiento? (Cabeza, mente, cerebro...) no hay constatación empírica
alguna. 4.- CONCRETO: En
coherencia con el punto anterior, nuestro conocimiento no tendría como
objeto especies universales o conceptos abstractos, no
versaría sobre realidades abstractas universales; la realidad es
siempre particular y concreta y nuestro conocimiento tendría siempre como
objeto realidades particulares y concretas
mediante actos particulares y concretos de conocimiento. Desaparecerían
de un plumazo todas las entidades universales y abstractas de la
escolástica; pero entonces podríamos preguntarnos por aquella validez
universal que se atribuye al conocimiento científico o ,dicho de otro
modo, por la verdad científica. Entraríamos
así de lleno en el problema de los universales que trataremos en
un punto distinto. Podríamos resumir diciendo lo que encontraréis en
muchos comentarios sobre Ockham: que el problema se pasa del plano metafísico
al lógico; que se pasa de hablar de entidades para
hablar del lenguaje. Quizás sea difícil entender a partir del
pensamiento medieval este cambio en el que, en rigor, no se elimina la
metafísica, se cambia eso sí, radicalmente, de metafísica; se inicia
una metafísica que sólo podremos ver explícita en el Tractatus de
Wittgenstein, en la filosofía del lenguaje que inicia Ockham y que
trataremos de resumir en unos párrafos. 5.- PONEMOS NOMBRES:
Decíamos en el párrafo 2. Al conocer mediante la intuición
empírica, nos hallamos ante un hecho concreto, conocemos la
existencia del hecho, sus inherencias, el acto concreto de conocer y ponemos
nombres.
-Sea el hecho aquí
y ahora hay una mesa blanca delante del encerado.
-Conocemos el hecho de que
hay una mesa blanca delante del encerado. -Básicamente, la
existencia de una mesa. -Le aplicamos el nombre (o
término) de "mesa". -El término "mesa"
está en lugar de (supone /suppositio) la mesa y es un
término particular y concreto; tan concreto que en el caso anterior
consta de una "m", una "e",
una "s" y una "a",
escritas en negrita, cursiva del tipo Times New Roman, tamaño 12. (Sólo
se dice que es "universal" porque se lo aplicaremos al resto de
mesas que conozcamos -a todas- o se lo aplicamos a ésta porque se lo
hemos aplicado a todas las que hemos conocido antes). -Conocemos, en el mismo
acto, sus inherencias: que la mesa es blanca. Pero esto no
significa que conozcamos otra cosa: la blancura, p.e.
sino la misma mesa blanca que es la mesa particular y concreta
que estamos conociendo, ni que hayamos abstraído la blancura
sino que la hemos aplicado otro término: "blanca"
tan particular y concreto como el anterior y que aplicamos a
todas las cosas concretas y particulares que conozcamos. -Conocemos en el mismo
acto su relación con el encerado dando igualmente un nombre al encerado,
"encerado" y a esa relación concreta "delante
de". -Damos incluso un
"nombre" al hecho conocido, al hecho total, conocido en un
único acto de conocimiento : "Hay una mesa blanca
delante del encerado". La oración, la proposición / pro-positio
supondría, estaría "puesta en lugar
del" hecho. Habría desparecido
cualquier tipo de entidad universal. Tendríamos únicamente
hechos concretos, cosas concretas, inherencias concretas, actos
singulares y concretos de conocimiento, puesta de nombres concretos a
hechos concretos. El problema, planteado antes sobre entidades,
se plantea ahora en clave de términos.(4)
Los términos
suponen, significan, señalan, se refieren a objetos o inherencias que se
dan en el objeto. En ese caso Ockham los clasifica como categoremáticos.
Significan algo aisladamente. Pero también suponen las
relaciones con otros y en este caso no significan nada si no están
relacionados con los nombres de otros: "delante de".
En este caso los clasifica como sincategoremáticos. Pero los términos que
estamos usando, dirá alguien, son particulares y concretos porque
pertenecen a una lengua particular y concreta. "Mesa"
es un término, un nombre particular y concreto porque en castellano se
escribe así, como en francés escribiríamos "table"
o, en alemán "Tisch" y
lo mismo sucede en el lenguaje hablado; pero ¿y el concepto?
Ockham diría que son tres aspectos de lo mismo. El término escrito /scriptum
y el oral / prolatus serían de institución arbitraria
mientras que el conceptus sería natural;
pero no por eso sería algo distinto de un SIGNO / SIGNUM
que supone o está en lugar de, que señala a, que tiende a / intentio
un hecho singular que significa.
Se podría insistir: ¿A
qué realidad concreta señala el término "término"?
La suposición, dirá Ockham puede ser material, se
refiere a una palabra concreta, como cuando digo " "hombre"
es bisílabo". Puede ser personal si se refiere a un
hecho concreto, como cuando digo ""este hombre"
(y me refiero a Higuero) corre mucho". Puede ser simple si
me refiero a todos los que aplico ese nombre, como cuando digo
""el hombre" es mortal". Cada
(sincategoremático que los pone a todos en el mismo grupo) hombre
(nombre que aplico a todos y cada uno de ellos) se muere de
hecho. Y sucede lo mismo con las
palabras habladas que con las pensadas: Ese signo de ninguna
lengua. Ese signo al que también llama intentio / intención,
puede ser, según Ockham, intención primera si
se refiere a hechos o segunda, si se refiere a nombres de
hechos; si es nombre de nombres, signo de signos(5). Respecto a esto podemos
terminar con un ejemplo que elimina aquel concepto tan solemne de la verdad
para reducirlo a un problema de lenguaje. Cuando decimos "hay
una mesa blanca delante del encerado" que, como hemos
dicho, sería el nombre del hecho: aquí y ahora
hay una mesa blanca delante del encerado, será verdad,
y según las teorías más realistas y al uso en la escolástica
si la pro-positio coincide con el hecho. Pero ¿a quién
se atribuye el término "verdad" o
"verdadero" ("x es verdad; x
es verdadero")? -A los hechos, no. Los
hechos son o no son; pero no podemos decir de ellos que sean
verdaderos o no. -A la relación entre
hecho y proposición. Podremos decir de ella si coincide o no; pero no que
sea o no verdadera. - Sólo nos quedaría la proposición
a la que llamamos, denominamos, "verdadera"
si coincide o "falsa" si no hay
coincidencia. "Verdad"
sólo sería un término que aplicamos a proposiciones,
un nombre que aplicamos a los nombres
de los hechos. O, cuando pensamos de algo que es verdad,
ese algo es, nos estamos refiriendo a lo que alguien dice, escribe
o piensa(6).
4.- PROBLEMA DE LOS
UNIVERSALES.
4.1.- Planteado de un modo
muy general, el problema del los universales tiene, sobre todo, que ver
con el problema del conocimiento. ¿Cómo puede haber
conocimiento objetivo si no trata de objetos que
tengan cierta consistencia, que no sean universales.
(Para todos y para todo tiempo, independientes del tiempo en que se dé y
de las personas en que se dé). Simplificando, podríamos retrotraerlo al valor
de las ideas en Platón o la objetividad de las
categorías de Aristóteles que determinarían el valor de los conceptos,
o, dicho a la inversa, cómo superar la subjetividad de nuestros
conocimientos llamemoslos las ideas con que pensamos, los conceptos
que tenemos o lo que decimos. REALISMO EXTREMO:
Existen antes de las cosas. Ante rem. Se
atribuye al la total objetividad de las ideas en Platón, que
tienen validez por sí mismas, independiente de las cosas y,
desde luego, al platonismo cristiano ya que, al introducir la
idea de la creación, todo habría sido creado de acuerdo con las
ideas divinas, conforme a ese arquetipo o modelo previo
a las cosas.
REALISMO MODERADO:
Existen en las cosas. In re. Y se atribuye a la
teoría del conocimiento de Aristóteles según la cual, la única forma
de existencia de las ideas es como formas en las substancias,
unidas de manera inseparable a las mismas y sólo separables por abstracción
cuya objetividad garantizaría, a su vez, el entendimiento agente.
Dicho de otro modo, sólo existen substancias.
Los conceptos universales mediante los cuales les conocemos no
son, en realidad, sino la forma unida inseparablemente a
la substancia y sólo separada mediante la abstracción del
entendimiento agente y convertida en concepto de nuestro
entendimiento paciente. Conceptos que son universales como
universales son las formas en las cosas. Lo seguirá el aristotelismo
cristiano con las novedades que ya hemos comentado.
NOMINALISMO:
No existen de ningún modo. Ni ante rem, ni in
re. No hay ideas que funcionen como arquetipos de
las cosas, no hay esencias, formas, especies que nosotros podamos
abstraer en las cosas, no hay nada universal. Lo que llamamos universal
no son sino nombres concretos y particulares que ponemos a las cosas y con
los que nos entendemos bastante bien. Nombres concretos y singulares que
aplicamos a muchas / (a todas) cosas particulares y concretas y
cuya única universalidad es esta aplicación a muchas cosas.
Sería la postura de Guillermo de Ockham. "Así pues, sobre los
géneros y las especies declinaré hablar tanto de si subsisten
o son puros y simples pensamientos como de si
son subsistentes corpóreos o incorpóreos
como también de si están separados o si son
subsistentes en las cosas sensibles y dependen
de ellas, por ser el tratamiento de todo esto profundísimo y requerir un
examen mayor." Podemos reducir el
párrafo al siguiente esquema: Corpóreos Subsisten Separados Géneros, especies Incorpóreos En las cosas
sensibles Puros pensamientos La pregunta general versa
sobre los géneros y especies y
afecta directamente al concepto aristotélico de substancia
segunda e indirectamente al de substancia.(8) Las posibilidades que nos
presenta aquí Porfirio se corresponden más o menos con las soluciones o
posturas que se adoptaron a nte este problema en la edad media. 2.- Planteamiento
segundo: Podemos plantear, de manera general, que sean substancias
incorpóreas. Lo cual, como ya hemos dicho en el punto
anterior, sería imposible -o contradictorio- plantearlo, en sentido
estricto, en la teoría aristotélica, por la teoría hilemórfica ya
citada o en la de Platón, porque no habla ni siquiera del concepto
general de substancia. Es decir, es un planteamiento que, en sentido
estricto, no podía darse en el mundo griego y que pertenece,
históricamente, al mundo medieval o, como mínimo, al pensamiento
cristiano que, como ya hemos visto, sí admite substancias
incorpóreas y que, además, conocía ya Porfirio. 3.- Caso segundo:
Que sean substancias incorpóreas separadas de las cosas.
Es el denominado realismo exagerado que comúnmente se
atribuye a Platón por haber considerado que las ideas se
hallan separadas de las cosas (y de nosotros y
entre sí) pero que estrictamente, como hemos dicho, sólo sería
aplicable al platonismo cristiano de San Anselmo,
p.e., o, incluso, a San Agustín; pero, respecto a
Platón, sólo podríamos afirmar que están separadas de las
cosas, no que sean substancias. 4.- Caso tercero:
que sean substancias incorpóreas en las cosas sensibles.
Se consideraría el denominado realismo moderado
aplicando esta denominación a las formas subsistentes en las
substancias y atribuible a Aristóteles, si consideramos las esencias como
tales, o, más claramente, a los aristotélico-tomistas que
admiten substancias sin composición de materia,
constituidas sólo por esencia (con o sin
composición de existencia.) 5.- Caso cuarto: Son
puros pensamientos. El problema de este caso sería
interpretar qué se quiere decir con puros pensamientos. 5.1.- En cierto modo
podríamos decir que las ideas de Platón son puros
pensamientos. El único problema sería colocarlos en una mente (de
donde Platón las separa) y en una mente inmutable y, en este caso divina
(y que sirviesen para justificar la fe o el agustinismo político). 5.2.- También podría
aplicarse a los conceptos aristotélicos; el problema se crea
cuando estos conceptos coinciden con esencias en las
cosas y estas esencias tienen existencia debido a un
acto creador que no sólo es causa eficiente sino que tiene en
sí, también, la causa ejemplar con la que también coincide. 5.3.- En el sentido y
clasificación que hace Porfirio, opuesto a substancia, a cualquier tipo
de entidad subsistente, la doctrina que mejor se adapta sería la
del nominalismo de Guillermo de Ockham para el
que los conceptos no serían sino términos,
no hablados ni escritos, intenciones que únicamente señalan
cosas, sin ser otra cosa que signos, palabras, nombres que
significan, suponen las cosas reales que nosotros usamos para decir
los hechos. En este sentido puros pensamientos , podría
leerse como puros actos de conocimiento, puro decir los
hechos, puro pensar los hechos. NOTAS: 1. Ne velis foras, in interiori
hominis habitat veritas. No busques en el exterior. Todo es mudable. En
el interior habita la verdad. Mira tu alma. En tu alma encontrarás objetos
estables. Constata tu propia naturaleza mudable. Las ideas son
superiores a ta propia naturaleza. Deben provenir de una naturaleza
superior: de Dios.
2. Recordad que, aunque el curso
pasado anduvimos analizando la percepción, para explicar simplemente la
configuración de imágenes teníamos que acudir a especulaciones
fenoménicas que nos explican lo que sucede; pero no cómo
sucede.
3. Vemos así la gran diferencia en
el uso de la palabra alma entre Santo Tomás y Ockham, al
referirse al conocimiento. Mientras en el primero es nuestro
entendimiento agente, dado por Dios y de manera definitiva, no
aniquilable, de modo que, no sólo está siempre en acto mientras vivamos,
sino que sigue existiendo, también, después de la muerte, sin el cuerpo,
en Guillermo de Ockham no significa sino el acto del conocimiento
totalmente simple y que incluye sentidos etc etc.
4. Y el problema metafísico sobre
estas entidades se convertirá en la Filosofía del Lenguaje en el
problema -metafísico- del significado. Pero sigamos con Ockham.
5. Y aquí podríamos hablar de los
distintos niveles del lenguaje de los que hoy tanto se habla
6. A partir de esta teoría de
conocimiento surgiría también una nueva concepción de la ciencia. Al no
conocerse esencias sino hechos e inherencias concretas, la
deducción pasaría a otro plano de la demostración. No serviría para
obtener conocimientos empíricos. La inducción comenzaría a perfilarse
como nuevo método pudiendo tener validez a partir de un solo caso. Más
experiencias sólo añadirían probabilidad. La generalización
comenzaría cuando un término se le aplica el sincategoremático
generalizador: cada, todo. Pero empíricamente sólo lo podemos
aplicar a las experiencias habidas, a hechos existentes conocidos;
hablando de pasado o futuro donde sólo nos quedan nombres, sólo podemos
aplicar relaciones de nombres, es aplicable entonces la deducción pero desaparece
la experiencia de hechos existentes, se convierte, hablando en
términos actuales en una ciencia formal. (Que, por
supuesto se puede aplicar a hechos existentes; pero eso es otra historia).
7. O, al menos, se plantea desde un
punto de vista estrictamente aristotélico.
8. Recordemos: substancia, to de
tí, lo concreto, lo que es sujeto y no atributo. Sócrates es
hombre. Sócrates, el sujeto, sería, no cabe duda, una
substancia concreta y que
podemos señalar: éste. Pero resulta que también podemos decir:
el hombre es animal racional. El hombre es aquí sujeto;
¿es una substancia? ¿Existe el hombre? ¿Existen los
hombres? Según Aristóteles y los aristotélicos, sí; serían substancias
segundas. (Sócrates sería substancia primera.)
La especie hombre sería una substancia y del mismo modo que
todas las especies y los géneros, e, incluso, el género
supremo: el ser. Éste es el problema que
se presenta, si géneros y especies
subsisten y afecta, por tanto a estas
reconocidas substancias segundas y, de rebote,
al concepto general de substancia que quedaba muy claro mientras se
hablaba del to de tí; pero, no tanto, cuando se llegaba
a hablar del to ti en einai, lo que realmente hace que Sócrates
o el hombre sean la substancia que son.
Esquema:
Jesús Lobo Temarios
generales. Cibernous, Webdianoia y la
facu. | ||||||||||||||||||||||||||||||